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Tecnología

Marte no tiene hierro, molibdeno ni suficientes recursos para construir bases humanas a gran escala. Un grupo de científicos propone extraer metales directamente de asteroides cercanos para levantar las primeras colonias en el planeta rojo

La construcción de asentamientos permanentes en Marte podría depender menos de los cohetes y más de algo mucho más complejo: convertir asteroides metálicos en minas espaciales y usar otros cuerpos ricos en agua como estaciones de combustible improvisadas en mitad del Sistema Solar.
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El gran problema de colonizar Marte no empieza cuando los astronautas aterrizan. Empieza mucho antes, en el momento en que alguien se pregunta con qué demonios van a construir allí una ciudad.

Porque una cosa es enviar módulos pequeños o hábitats prefabricados para unas pocas personas. Otra completamente distinta es levantar estructuras permanentes, sistemas industriales, refugios contra la radiación o infraestructuras capaces de sostener una colonia humana durante décadas. Marte tiene recursos, sí, pero no necesariamente los materiales adecuados y accesibles para fabricar todo lo que una civilización necesitaría.

Por eso un grupo de científicos liderado por la ingeniera aeroespacial Serena Suriano acaba de plantear una idea que suena radical incluso para los estándares espaciales actuales: utilizar asteroides cercanos como minas orbitales para obtener metales destinados a la construcción marciana.

La idea no es ir a buscar piedras espaciales, sino convertir asteroides enteros en depósitos de materiales

Marte no tiene hierro, molibdeno ni suficientes recursos para construir bases humanas a gran escala. Un grupo de científicos propone extraer metales directamente de asteroides cercanos para levantar las primeras colonias en el planeta rojo
© NASA / JPL-Caltech / ASU.

El estudio parte de un problema bastante simple de entender. Transportar materiales desde la Tierra hasta Marte sería absurdamente caro, lento y energéticamente ineficiente. Incluso con cohetes gigantes como Starship, cada kilo enviado al planeta rojo cuesta enormes cantidades de combustible y complejidad logística.

Así que los investigadores decidieron mirar alrededor de Marte. En el cinturón de asteroides existen numerosos cuerpos ricos en metales útiles para la construcción y la industria, incluyendo hierro, níquel o molibdeno. El problema es que llegar hasta ellos y regresar cargados de materiales exige maniobras orbitales extremadamente costosas. Y aquí aparece el verdadero enemigo de cualquier misión espacial: la delta-v.

El combustible no alcanza para hacer el viaje completo

Los científicos realizaron sus cálculos utilizando una nave conceptual muy parecida a Starship, el gigantesco vehículo espacial de SpaceX. La nave hipotética tendría unas 120 toneladas de masa, capacidad para transportar 115 toneladas de carga útil y depósitos con hasta 1.100 toneladas de combustible. Con esas características podría alcanzar una delta-v de unos 6,4 kilómetros por segundo.

Dicho de manera sencilla, la delta-v mide cuánto puede cambiar su velocidad una nave antes de quedarse sin combustible. Es, básicamente, el presupuesto energético total de una misión espacial. Y ahí aparece el problema.

Para viajar desde Marte hasta ciertos asteroides metálicos, extraer recursos y regresar, harían falta entre 10 y 12,8 kilómetros por segundo de delta-v. Es decir, muchísimo más combustible del que una nave actual podría transportar. La conclusión parecía evidente: la idea no era viable. Hasta que apareció una solución bastante ingeniosa.

Los científicos proponen usar otros asteroides como “gasolineras espaciales”

El plan diseñado por el equipo incluye dos escalas estratégicas durante la misión. La primera parada sería en el propio asteroide metálico, donde se extraerían los materiales necesarios para Marte. Después, en el viaje de regreso, la nave tendría que detenerse en un asteroide tipo C.

Estos asteroides contienen agua, hidrocarburos y otros compuestos volátiles que podrían utilizarse para fabricar combustible directamente en el espacio mediante un proceso conocido como producción in situ de propelente. En otras palabras: los asteroides ricos en agua funcionarían como estaciones de servicio improvisadas en mitad del Sistema Solar.

Gracias a esa estrategia, las cuentas empiezan a cuadrar. Según el estudio, utilizando estas “paradas en boxes” sí sería posible completar la misión con una delta-v de 6,4 km/s, algo compatible con la tecnología química actual.

El problema ahora no es encontrar metales, sino el tiempo absurdo que lleva repostar en el espacio

Aquí es donde el proyecto vuelve a aterrizar en la realidad. Aunque el sistema funciona sobre el papel, fabricar combustible directamente en los asteroides sigue siendo extremadamente lento. Según los cálculos del estudio, el proceso de producción in situ apenas generaría unos 2 kilos de propelente al día.

Para llenar completamente los depósitos de una nave como la utilizada en la simulación harían falta cerca de 1.500 años. Sí, años.

Por eso los investigadores asumen que las futuras misiones tendrían que operar con depósitos parcialmente llenos y cargas mucho más ajustadas. El transporte de materiales sería lento, limitado y dependería constantemente de las posiciones orbitales correctas entre Marte y los asteroides.

Solo existen 22 ventanas orbitales viables durante las próximas dos décadas

Marte no tiene hierro, molibdeno ni suficientes recursos para construir bases humanas a gran escala. Un grupo de científicos propone extraer metales directamente de asteroides cercanos para levantar las primeras colonias en el planeta rojo
© NASA.

El Sistema Solar tampoco ayuda demasiado. Para que estos viajes funcionen, Marte, los asteroides metálicos y los asteroides ricos en agua deben alinearse orbitalmente de manera favorable. Es algo parecido a encontrar una autopista abierta entre varios cuerpos celestes que nunca dejan de moverse.

El estudio calcula que entre 2040 y los siguientes 20 años existirían únicamente 22 pares viables de asteroides metálicos y asteroides tipo C capaces de sostener este tipo de operaciones. Eso significa que la construcción de una colonia marciana basada en minería espacial sería desesperadamente lenta.

Pero también deja una idea bastante clara: incluso las versiones más futuristas de la colonización de Marte dependerán mucho menos de la velocidad y mucho más de la paciencia.

La solución probablemente llegará cuando cambie el tipo de propulsión

Los propios investigadores reconocen que el cuello de botella sigue siendo el combustible. Mientras dependamos de motores químicos convencionales, mover grandes cantidades de materiales por el Sistema Solar seguirá siendo carísimo y lento. Por eso el estudio menciona tecnologías futuras como la propulsión nuclear o la propulsión solar avanzada como posibles soluciones para acelerar radicalmente estas operaciones.

Con sistemas mucho más eficientes energéticamente, las minas de asteroides podrían dejar de parecer ciencia ficción y convertirse en infraestructuras reales de abastecimiento espacial. Pero incluso si eso ocurre, construir ciudades enteras en Marte seguirá siendo un proceso inmenso, lento y probablemente generacional.

La imagen romántica de colonos levantando rápidamente una nueva civilización en el planeta rojo se parece bastante poco a lo que muestran los cálculos reales. Lo más probable es que las primeras ciudades marcianas se construyan igual que las antiguas catedrales medievales: durante décadas, misión tras misión y viendo cómo varias generaciones trabajan en algo que quizá nunca llegarán a terminar por completo.

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