Los investigadores de la Universidad de Florida y la Universidad Estatal de Florida analizaron el impacto del poder en el trabajo y descubrieron una dinámica compleja: el poder puede ayudarte a alcanzar objetivos, pero también puede afectar tus relaciones personales y tu capacidad para desconectarte al final del día.
El poder en el trabajo: ¿beneficio o amenaza?

Según el Dr. Daniel Kim, investigador principal del estudio, es un error simplificar el poder como algo exclusivamente positivo o negativo. El sentimiento de poder en el trabajo desencadena una mentalidad competitiva que puede ser útil para alcanzar metas, pero también puede generar comportamientos desadaptativos que terminan afectando la vida fuera del ámbito laboral.
Esta contradicción ocurre cuando los empleados o gerentes se sienten influyentes en el trabajo y asumen que el poder los impulsa hacia el éxito. Aunque esta percepción fortalece su desempeño profesional, también puede llevar a que prioricen agresivamente los resultados sobre las relaciones con sus colegas, lo que provoca tensiones que persisten incluso en el hogar.
El poder psicológico puede tener un impacto positivo si se maneja adecuadamente. Cuando los empleados reconocen su influencia y control en el trabajo, tienden a progresar más rápidamente hacia sus objetivos laborales. Esta mentalidad competitiva ayuda a desconectarse del trabajo al llegar a casa, ya que perciben haber cumplido con sus responsabilidades.
No obstante, este enfoque también conlleva riesgos. Aquellos que priorizan el resultado final por encima de las relaciones colegiadas pueden encontrarse reflexionando sobre sus interacciones laborales en casa, lo que impide una verdadera desconexión mental y emocional.
El poder que persigue a casa

El problema surge cuando los comportamientos asociados al poder laboral se trasladan al entorno familiar. El exceso de competitividad puede causar que los empleados continúen procesando conflictos laborales durante su tiempo personal, generando estrés y dificultando el descanso mental.
En este contexto, el poder deja de ser una ventaja para convertirse en un obstáculo que impide relajarse fuera de la oficina. Para evitar estos efectos negativos, es fundamental desarrollar habilidades de autocontrol que permitan ajustar el comportamiento según el contexto, favoreciendo un equilibrio saludable entre la vida profesional y familiar.
Los investigadores sugieren diversas estrategias para mitigar el impacto negativo del poder en la vida personal. Estas recomendaciones están dirigidas tanto a empleados individuales como a directivos y organizaciones:
Para empleados con poder
- Reconocer que el poder puede interferir en la capacidad de desconectar fuera del trabajo, lo cual es esencial para el bienestar personal y familiar.
- Mantener relaciones colegiadas positivas, ya que el conflicto en el entorno laboral puede afectar la tranquilidad en el hogar.
- Desarrollar habilidades de autocontrol para ajustar la conducta según las demandas de la situación, equilibrando la persecución de objetivos con el respeto hacia los colegas.
Para directivos y organizaciones
- Reconocer que el poder laboral fluctúa y puede afectar tanto a empleados jerárquicos como a otros niveles de la organización.
- Implementar programas de desarrollo de liderazgo y acceso a mentores que ayuden a gestionar los sentimientos de poder de manera constructiva.
- Promover una cultura organizacional que fomente la competencia sana y el respeto mutuo entre compañeros, evitando comportamientos hostiles o demasiado competitivos.
El poder como arma de doble filo
El estudio publicado en Personnel Psychology deja claro que el poder no es simplemente bueno o malo. La clave está en cómo se gestiona y en el impacto que tiene sobre la vida personal y profesional. Saber equilibrar la ambición con el autocontrol puede marcar la diferencia entre un éxito laboral que también fomente el bienestar personal y un entorno donde el poder se convierte en una carga que afecta la calidad de vida.
Desarrollar habilidades de gestión emocional y fomentar relaciones saludables en el entorno laboral no solo beneficia el rendimiento en el trabajo, sino que también mejora la desconexión necesaria para disfrutar de la vida familiar. La clave está en reconocer el poder como una herramienta que debe ser controlada en lugar de dejar que controle nuestra vida.