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Ciencia

La radiación en vuelos alcanzó un pico máximo en 20 años durante las recientes llamaradas solares, según lo confirman los científicos

Y tal como lo dijo Airbus la semana pasada, no estamos preparados
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Actualmente el sol está en su fase activa, emitiendo una corriente continua de potentes llamaradas solares, que dan lugar a severas tormentas geomagnéticas en la Tierra. Pero las consecuencias de estas llamaradas solares podrían ser más importantes que una ocasional disrupción en los satélites o la repentina aparición de las brillantes auroras, según lo advierten las nuevas investigaciones.

En un comunicado reciente el Centro Espacial Surrey (SSC, en inglés) del Reino Unido informó que un aumento de la actividad solar causó un marcado pico de radiación lo suficientemente potente como para ser detectado a nivel del suelo. Los primeros análisis revelaron que la radiación a los 12.192 metros – altitud frecuente en aviones comerciales – subió hasta diez veces el rango normal, superando el récord anterior de hace casi 20 años.

“Ha sido el evento a nivel del suelo más fuerte que hemos visto desde diciembre de 2006”, declaró Clive Dyer, científico del clima que pertenece a la Universidad de Surrey en el Reino Unido. “Sabemos por las observaciones históricas que son posibles eventos significativamente mayores y necesitamos estar preparados”.

En recientes eventos solares…

El sol sigue un ciclo magnético de 22 años, con actividad solar que cada 11 años aproximadamente aumenta y llega a picos de potencia. Sin embargo, con las condiciones adecuadas, las llamaradas solares – intensos estallidos de radiación  – también emiten eyecciones de masa coronal (CME en inglés) o grandes expulsiones de plasma que perturban el campo magnético de la Tierra al dirigirse hacia el planeta.

Eso puede producir tormentas geomagnéticas y disrupciones en los sistemas de comunicación, por lo que los expertos de instituciones como la NOAA monitorean de cerca la actividad solar para emitir advertencias lo antes posible. Cuando un cluster de manchas solares emitió llamaradas solares el mes pasado, la NOAA logró captar el incidente e informar sobre este.

Oportunidad para la investigación

Naturalmente, los investigadores aprovecharon de inmediato la oportunidad de medir directamente futuros eventos solares severos; el SCC lanzó globos meteorológicos cuando una potente llamarada solar impactó en la Tierra el 11 de noviembre. Esos globos se elevaron a la altura que alcanzan los aviones comerciales, y eso les permitió a los investigadores recoger datos en vivo sobre los niveles de radiación durante la tormenta solar.

“Como este tipo de eventos es altamente impredecible, resulta esencial captar tantos datos como se pueda en el momento en que ocurre”, declaró Keith Ryden, jefe del SSC. “Fue esta nuestra primera oportunidad de utilizar los nuevos sensores de rápida reacción en los globos, durante un evento real y funcionaron muy bien al brindarnos una imagen de los aumentos de radiación en “3D” en el espacio aéreo del Reino Unido por primera vez”.

Estallidos problemáticos

Lo alarmante fue que esta actividad solar tan potente hizo que la aviación se viera afectada. La semana pasada Airbus retiró de circulación miles de sus aviones de la familia A320 debido a la necesidad de parches críticos en el software, y se cancelaron vuelos en un momento de gran actividad debido al pico de viajeros durante Acción de Gracias, motivados por “significativos problemas logísticos y demoras” causadas por la radiación solar.

El SCC con su informe confirmó que en el pico de la tormenta los niveles elevados de radiación podrían haber causado unos 60 errores por hora por gigabyte en los sistemas electrónicos de las aeronaves. Eso aplica solamente a los vuelos del 11 de noviembre, cuando más potentes fueron las llamaradas solares, y no necesariamente cuando las tormentas se calmaron la semana pasada.

El momento del retiro de aviones el 30 de octubre, y las cancelaciones de la semana pasada, podrían reflejar las limitaciones de lo preparada que está la industria de la aviación ante eventos de clima solar. Las aeronaves están “continuamente bañadas en rayos cósmicos”, le dijo Dyer a Spaceweather.com. “Esto puede dar como resultado anomalías, incluso cuando no se está dando una tormenta solar».

Lo que preocupa, es cierto, son los elevados niveles de radiación, pero más por los sistemas electrónicos de la aeronave que por la salud de los pasajeros, añadió.

“Solo puedo creer que el evento del 11 de noviembre ha hecho que la atención se centre en este problema”, concluyó Dyer. Tony Phillips de Spaceweather.com señaló que probablemente “los aviones no estén lo suficientemente endurecidos para resistir esta clase de perturbaciones” que causan las partículas de alta energía de los eventos solares. Y añadió que “es buena idea actualizar el software de vuelo”.

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