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The Witcher es una de las sagas de fantasía épica más populares de los últimos años, en especial gracias a su exitosa saga de videojuegos. Era solo cuestión de tiempo hasta que alguien la adaptara al cine o a la televisión, y Netflix se ha encargado de hacerlo.

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La serie se estrena el 20 de diciembre, pero antes pudimos asistir a una charla con su estrella, Henry Cavill, y su creadora, Lauren Schmidt Hissrich, y consultarles acerca de los retos de hacerla.

La fantasía está de moda. Tras el éxito de Juego de Tronos quedó más que demostrado que las historias de este tipo, esas que incluyen magia, monstruos, espadas y política en la era medieval (o inspiradas en esta era), pueden triunfar incluso si tienen un acercamiento adulto. O mejor dicho, especialmente si tienen un acercamiento adulto.

La saga de novelas The Witcher, escrita por el autor polaco Andrzej Sapkowski, es justamente eso. Una historia que incluye magia, conspiraciones, conflictos socio–políticos, temas oscuros y macabros como racismo, tortura y violencia de género, y más.

El mundo de The Witcher en las novelas es increíblemente denso, tiene mucha historia, pasado y contexto. La saga principal consta de ocho libros, así que como era de esperarse, crear una serie que tuviera suficiente información y contexto para intentar enganchar a la audiencia, pero a su vez dejara espacio para desarrollar y ver evolucionar a los protagonistas, no fue tarea fácil. Hay demasiado contexto para un tiempo limitado, apenas ocho episodios de una hora.

Ilustración para el artículo titulado
Imagen: Netflix.

Lauren Schmidt Hissrich, showrunner y productora ejecutiva de la serie, y Henry Cavill, encargado de interpretar a Geralt de Rivia, el Brujo, asistieron a la Argentina Comic-Con de 2019 y ofrecieron una conferencia de prensa en la que respondieron preguntas de la prensa. Una de mis consultas fue simple: tomando en cuenta un mundo tan basto, tantos libros y tanta información, ¿cuál fue la mayor dificultad o reto que encontraron para darle sentido a esta historia en su primera temporada y, al mismo tiempo, dejar las bases para posibles más temporadas?

Según Schmidt Hissrich, la clave fue comenzar por el primer libro, El último deseo, el cual está repleto de historias cortas. Durante los acontecimientos de ese libro ya tenemos a un Geralt con experiencia, de aproximadamente unos 70 años de edad, un Brujo curtido que ya ha lidiado con muchos monstruos y, al mismo tiempo, con muchas monarquías y seres interesantes (o despreciables) en El continente donde vive.

“Siempre supe que quería comenzar por El último deseo, porque para mi, sencillamente no puedes contar la historia de The Witcher sin entender el mundo de The Witcher. Me refiero a El continente, las políticas y básicamente cómo luce y actúa un cazador de monstruos. [...] Geralt, cuando lo conocemos, tiene unos 70 años de edad, ha sido un Brujo por un largo tiempo. Tiene una manera de hacer las cosas, su propia manera de pensar acerca de las cosas. Ve el mundo a su propio modo, por lo que si estás creando un personaje de este tipo necesitas buscar algo en el primer episodio que cambie su viaje desde el comienzo. [...] Después de eso, solo necesitábamos seguir contando las historias cortas [del libro] y al mismo tiempo encontrar un hilo narrativo lineal, porque lo que necesitas en 8 horas es que tu personaje crezca y cambie, que tenga un viaje que llegue a su final natural en el episodio 8”.

Hay una historia que para Schmidt Hissrich fue clave en ese primer episodio, que marca un antes y después en el viaje de Geralt en la serie. Esa es la historia de Renfri, que si has leído los libros sabrás de qué se trata. Si no, tendrás que esperar a ver la serie para entenderlo.

La creadora de la serie ha dejado claro que su historia se basa directamente en los libros, y no en los juegos, una duda que parecen tener algunos fans todavía. “Los libros son mi fuente, y siempre regreso a ellos. Siempre intento mantenerme fiel. Pero aún así, en todas las adaptaciones es necesario hacer cambios, porque algo que funciona en una novela no necesariamente funciona en la televisión. Solo tenemos ocho horas [esta temporada] para contar historias, al menos por ahora”, comentó en la conferencia. Cavill, por su parte, confesó ser fan de los juegos, pero también que descubrió un mundo mucho más grande, complejo y profundo al leer los libros.

En cuanto al desarrollo del personaje, Cavill comentó que lo más complicado de desarrollar a Geralt es que el Geralt de los libros es muy expresivo y narrativo (al menos en su cabeza), pero en la serie sencillamente no tenían el tiempo para poder incluir montones de diálogos y monólogos, o conversaciones unidireccionales con Sardinilla, su caballo. Es por eso que decidió crear a un Geralt que compensa su falta de diálogos con gestos, lenguaje corporal y una voz tosca, ronca y severa (que no deja de recordarme un poco a Batman, lo cual en cierto modo está bien).

“Si lees El último deseo notarás que es un libro que está lleno de Geralt hablando y pensando acerca de muchas cosas, y el segundo libro es más de lo mismo, solo que ese también presenta a otros dos personajes protagonistas. En nuestra serie tenemos a tres personajes desde el comienzo, y para mi era importante que la esencia de Geralt y su manera de ser estuviera muy presente en la serie. Pero no tenemos el mismo espacio como para que Geralt tenga unas 12 horas de monólogos, que creo que es lo que dura el audiolibro [de El último deseo], así que lo importante era encontrar cómo mantener su esencia.

En los libros vemos a Geralt hablando con reyes y reinas de manera elocuente, con muchos “Sir” y “Milady”, haciéndolos sentir cómodos. Sabe cómo hablarles. Pero nosotros no tenemos ese tipo de espacio en la serie, por lo que decidimos que Geralt fuera un personaje mucho más duro y directo, y por eso mismo elegí la voz que uso en la serie. [...] En sus relaciones con otros personajes, como Yennefer, juego y me muevo de la zona de confort, mostrando aún más otros aspectos de Geralt que están más presentes en sus monólogos”.

El actor también comentó que debido al tipo de personajes míticos que le ha tocado interpretar (como aquel señor de capa roja que todos conocemos, además de Geralt), nunca intenta deliberadamente hacer “suyo” un personaje, sino que se mantiene fiel al material original, a la fuente, pero aún así sucede que se crea su propia versión, simplemente porque todos somos personas diferentes. “Ya sea el Geralt de Sapkowski en los libros, el de Lauren [Schmidt Hissrich], el que interpreta Doug Cockle en los juegos o el mío, todos tienen sus diferencias. Es natural”.

Cavill dice que Geralt es un personaje complicado, y que su mayor debilidad es que todavía es capaz de sentir emociones, incluso de amar, cuando se supone que los Brujos no deberían hacerlo. Además, Geralt es un personaje que aunque se supone que es un mercenario que se dedica a matar monstruos, también busca hacer el bien e intenta tomar las decisiones correctas. Sin embargo, pocas veces logra hacerlo, aunque sus intenciones sean buenas. Según el actor, justamente esto hace que sea más fácil identificarnos con él, porque errar es de humanos. Durante el panel de la Comic-Con de Argentina, el actor dijo:

“Geralt no es el típico héroe. Su naturaleza es muy diferente a la de un héroe. Él intenta hacer el bien, proteger al inocente, siempre y cuando crea que lo merece, pero al mismo tiempo resiente el mundo donde vive [por como es]. Geralt intenta hacer lo correcto, pero aún así es complicado porque quizás murieron muchas personas, o incluso la persona que intentaba salvar. Eso es lo que me parece más interesante [de él]. Además, todos le temen, no solo por el hecho de que es un cazador de monstruos, por como luce o por sus poderes, sino porque no tiene afiliaciones políticas, no se les puede controlar”.

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Imagen: Netflix.

La serie de The Witcher no es la primera vez que la historia de los libros de Sapkowski es adaptada para la televisión. En Polonia ya lo habían intentado. Entre los años 2001 y 2002 se estrenaron una película para la televisión y una temporada de 13 episodios basada en la saga de novelas de Sapkowski, pero su calidad era dudosa. De hecho, el autor de los libros llegó a decir que solo podría describir la serie usando una sola palabra, “una corta y muy obscena”.

Por supuesto, está de más decir que lo que llevó a la saga a la fama en todo el mundo ha sido la saga de videojuegos de CD Projekt RED, incluyendo el exitoso The Witcher 3 de 2015. Cavill dijo que es fan de los juegos, y que ha jugado al último casi 3 veces por completo. Por lo que cuando se enteró que Netflix estaba haciendo la serie, se dedicó a contactar a la showrunner y su equipo para intentar conseguir el papel como protagonista.

Acerca de la relevancia de la serie para la vida real, Schmidt Hissrich dice que The Witcher es fantasía y entretenimiento, pero más allá de presentar una oportunidad para el escapismo, también refleja problemas del mundo real. Después de todo, Geralt es un mutante, y todos lo desprecian y lo odian, por lo que el Brujo ha tenido que aprender a lidiar con eso. La idea de la showrunner es entretener al que ve la serie, “pero si tras verla te hace pensar un poco más, aún mejor”. “Necesitamos este tipo de historias, necesitamos fantasía”, comentó.

La primera temporada de The Witcher se estrena en Netflix el 20 de diciembre, y ya han confirmado que tendrá segunda temporada.

Redactor en Gizmodo. Tecnología, videojuegos, cine y televisión. Siempre cerca de una pantalla y una taza de café.

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