Desde su órbita sobre la Tierra, el Hubble sigue abriendo ventanas al cosmos. Tres décadas y media después de su estreno, su mirada capta regiones donde nacen y mueren las estrellas, revelando fenómenos tan sobrecogedores como la “tarántula cósmica”, un enjambre de gas, polvo y astros que late a 160.000 años luz de distancia.
La Nebulosa de la Tarántula: un enjambre estelar
En la Gran Nube de Magallanes, galaxia satélite de la Vía Láctea, se encuentra la región de formación estelar más luminosa del vecindario galáctico: la Nebulosa de la Tarántula. Allí brillan las estrellas más masivas conocidas, algunas con hasta 200 veces la masa del Sol, que arden con una furia que acorta su existencia a apenas miles de años.
El Hubble ha capturado en detalle una estrella Wolf-Rayet, un tipo extremadamente raro que perdió su capa externa de hidrógeno y expulsa densos vientos estelares. Estas estrellas, calientes y luminosas, marcan una etapa breve pero espectacular del ciclo cósmico, y suelen encontrarse en cantidades significativas solo en galaxias clasificadas con su mismo nombre.
El ojo incansable del Hubble

La posición privilegiada del Hubble, en órbita terrestre baja, le permite observar más allá de la distorsión atmosférica. Así, sus cámaras han logrado casi 1,7 millones de observaciones, estudiando unos 55.000 objetivos astronómicos que dieron pie a más de 22.000 publicaciones científicas.
Gracias a misiones de mantenimiento y al trabajo de ingenieros en tierra, el telescopio continúa ofreciendo imágenes que fascinan tanto a expertos como al público general. “El Hubble abrió una nueva ventana al universo hace 35 años, y el hecho de que siga operativo demuestra el valor de los observatorios insignia”, destacó Shawn Domagal-Goldman, director interino de Astrofísica en la NASA.
Programas que descifran las nubes de polvo
La reciente captura forma parte del programa de observación Scylla, inspirado en la criatura marina de la mitología griega, diseñado para estudiar el gas y el polvo que rodea a las estrellas jóvenes. Este proyecto complementa a ULLYSES, enfocado en estrellas masivas de las Nubes de Magallanes. Juntos, ambos programas permiten comprender con más detalle cómo se forman, evolucionan y mueren los astros más poderosos del cosmos.
Una ventana al futuro del espacio
La “tarántula cósmica” no es solo una imagen fascinante: es una lección viva sobre el origen y destino de las estrellas. A medida que el Hubble continúa su viaje, se convierte en crónica de una era científica que marcó la forma en que la humanidad mira hacia arriba. Su legado, reforzado ahora por estas imágenes, será también la base para los próximos observatorios que heredarán su misión.