Cuando se anunció el descubrimiento de 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar detectado en el sistema solar, su tamaño estimado disparó la imaginación: podía medir hasta 20 km de diámetro. Ahora, observaciones precisas del telescopio espacial Hubble han puesto los pies en la Tierra a las teorías más atrevidas.
Un gigante que se encogió
Las primeras estimaciones, basadas en observaciones terrestres, no diferenciaron el núcleo del cometa de su brillante nube de polvo y gas. El resultado fue una cifra inflada. Las mediciones del Hubble revelan que su núcleo helado mide, como mucho, 5,6 km… y podría ser tan pequeño como 320 metros, entre 4 y 60 veces menos de lo que se pensaba.

Cómo se comporta este viajero interestelar
La imagen más nítida del Hubble muestra una eyección de polvo claramente asimétrica: el material sale con fuerza del lado que mira al Sol, formando un abanico luminoso. También se aprecia una débil cola de polvo en dirección opuesta, empujada por la radiación solar. La pérdida de masa, de entre seis y 60 kilos por segundo, encaja con la de cometas clásicos que orbitan cerca del Sol.
Fin de las hipótesis extravagantes
El nuevo tamaño lo coloca en la misma liga que 2I/Borisov, otro cometa interestelar, y hace más coherente que solo hayamos detectado tres visitantes de este tipo. La nube que lo envuelve impide saber si su forma es alargada como la de 1I/‘Oumuamua, pero sí confirma que no es un objeto anómalo ni una nave alienígena disfrazada.

Un objetivo que seguirá dando que hablar
Viajando a 209.000 km/h, 3I/ATLAS continuará su paso por nuestro sistema solar durante un tiempo limitado, pero seguirá bajo el ojo de telescopios como el James Webb. Cada observación ayuda a entender cómo se forman y viajan estos mensajeros de otros sistemas estelares… y a corregir, como en este caso, nuestras primeras impresiones.
Fuente: Xataka.