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Ciencia

La vacuna contra la culebrilla no solo reduce el riesgo de sufrir deterioro cognitivo, sino que además podría ayudar a tratarlo

Un nuevo trabajo de investigación encontró que la vacuna contra la culebrilla potencialmente podría brindar amplia protección contra la demencia senil
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La misma vacuna que te protege de la culebrilla también podría hacer maravillas en tu cerebro, según sugiere una investigación que se dio a conocer esta semana.

Los científicos de la Universidad de Stanford, entre otros, analizaron lo que sucedió después de que en Gales se introdujera hace más de una década la vacuna contra la culebrilla. Encontraron evidencia de que la vacuna contra la culebrilla no solo reducía en las personas el riesgo de sufrir deterioro cognitivo, sino que además también reducía las probabilidades de que murieran por demencia senil si ya estaban afectadas. Reforzar la inmunidad contra la culebrilla podría ofrecer un amplio efecto protector contra el deterioro cognitivo, dicen los investigadores.

“Este estudio sugiere que la vacunación contra la culebrilla demora o previene el avance del deterioro cognitivo a lo largo de todo su curso”, escribieron en el trabajo publicado el martes en Cell.

Un experimento natural

En los últimos años, varios estudios han sugerido que la vacuna contra la culebrilla tiene beneficios que van más allá de la prevención de la dolorosa enfermedad viral. Pero los investigadores dicen que su estudio les permitió ver un experimento natural que se dio en Gales en 2013. El programa de vacunación en ese país comenzó en el otoño de ese año, con claras restricciones etarias. Sólo podían vacunarse durante al menos un año con la vacuna contra la culebrilla los nacidos el 2 de septiembre de 1933 o después (gente de 80 años o menos), y los que habían nacido antes de esa fecha no podían acceder a la vacuna.

Esa limitación (y la sólida organización para llevar registros en Reino Unido) significaba que los investigadores podían fácilmente hacer el seguimiento de la tasa de deterioro cognitivo en grupos similares de adultos mayores, justo antes y después de que se dispusiera de la vacuna, y el grupo que no accedía a ella actuaba como si fuera un grupo de control. En el estudio que se publicó en abril pasado, los investigadores hallaron que los vacunados tenían 20% menos de probabilidades de que se les diagnosticara deterioro cognitivo a lo largo de un período de siete años.

Esta vez se interesaron en ver si la vacuna tenía relación con resultados mejores en las diferentes etapas del deterioro cognitivo.

Utilizando el mismo método encontraron que los vacunados tenían menores probabilidades de sufrir deterioro cognitivo leve (MCI en inglés), etapa potencial inicial del deterioro cognitivo (muchos de los afectados tienen MCI al principio pero no todos avanzarán hasta tener demencia senil o deterioro cognitivo total). Entre los casos diagnosticados con deterioro cognitivo, también los vacunados contra la culebrilla tenían menos probabilidades de morir eventualmente como resultado de su enfermedad.

“Esto significa que la vacuna tiene más que un efecto potencial y preventivo sino que también sería un potencial tratamiento para la enfermedad porque vemos algunos beneficios entre quienes ya tienen deterioro cognitivo”, afirmó ante la CNN el autor principal del trabajo  Pascal Geldsetzer, profesor adjunto de medicina en Stanford. “Para mí fue algo inesperado que me produjo real entusiasmo”.

Una vacuna que vale la pena

Los hallazgos no logran demostrar definitivamente que la vacuna contra la culebrilla puede afectar los resultados del deterioro cognitivo. Pero dicho esto, el singular método del equipo sí elude muchas de las limitaciones de los estudios observacionales. En su conjunto, la evidencia apunta a que la vacuna contra la culebrilla tiene más beneficios para la salud de lo que se conocía en un principio.

El pasado mes de octubre, por ejemplo, un estudio encontró que los vacunados contra la culebrilla también tienen menos probabilidades de sufrir enfermedades cardíacas y cardiovasculares, y menos probabilidades de morir antes, en comparación con quienes no están vacunados.

La culebrilla es una de las experiencias más dolorosas que puede sufrir una persona. Y la vacuna se recomienda universalmente para todos los estadounidenses mayores de 50 años. Hay entonces un gran incentivo para vacunarnos (son dos dosis de la vacuna). Reducir el riesgo de sufrir enfermedades del cerebro y el corazón también suena a una enorme ventaja.

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