Cuando piensas en objetos portátiles, esos accesorios que lleva la gente encima, se te ocurren cosas como los smartwatches o los anillos inteligentes. Pero todo eso no se inventó en el siglo 21. Los humanos han llevado encima todo tipo de cosas, desde siempre. Aunque no lo creas, algunas de las más locas se crearon hace 100 años.
Es cierto que hoy, en 2026, nada podría sorprendernos. Pero si te pones en los zapatos de alguien de la década de 1920, podrás imaginar cómo los veían entonces.
Hace un siglo las emisiones de radio eran la novedad. Despegaban los primeros vuelos transatlánticos. Fue una década de posibilidades sin límites que terminó con la crisis de 1929 y el inicio de la Gran Depresión. Pero en los años ’20, todo parecía posible.
El casco aislante

¿Te gustaría aislarte de toda distracción para poder concentrarte? Hoy tenemos auriculares que cancelan el ruido y toda clase de apps que te alejan de las distracciones. Pero en 1925 tenías que recurrir a medidas más drásticas.
El casco aislante fue una idea de Hugo Gernsback que apareció en la cubierta de la revista Science and Invention de julio de 1925. Gernsback era una leyenda de la ciencia ficción y editor de la revista, donde siempre compartía los extraños inventos que se le ocurrían. A pesar de ese sesgo hacia la ciencia ficción, Science and Invention era un lugar en el que las ideas se mostraban y podían algún día concretarse.
El propio Gernsback explicó por qué pensaba que su invento era una idea genial:
El escritor tiene que cumplir a diario sus obligaciones editoriales y muchas tareas requieren de considerable concentración. Es casi imposible mantener la mente centrada en un tema durante cinco minutos sin que haya interrupciones y por esa razón, se construyó el casco que vemos en las ilustraciones, cuyo propósito es evitar toda posible interferencia que aceche.
Gernsback incluso construyó un prototipo de acuerdo al artículo publicado, pero no resultó nada fácil.
El primer problema fue evitar todo ruido del exterior. El primer casco fue de madera, forrado con corcho por dentro y por fuera y luego con felpa. Para los ojos se insertaron tres trozos de cristal y frente a la boca hay un reductor de ruido que permite el paso del aire para respirar. Esa primera construcción tuvo cierto éxito y aunque no cancelaba todos los ruidos, su eficiencia fue de alrededor del 75 por ciento.
Gernsback afirmaba que en sus experimentos llegó a construir un dispositivo que cancelaba entre el 90 y el 95% de los ruidos, aunque había un riesgo. Quien lo llevaba puesto podía empezar a sentir somnolencia después de 15 minutos, por lo que le sumó un tanque de oxígeno para “mejorar la respiración y reavivar a la persona”.
No hace falta decir que su invento nunca despegó.
Reloj de ataque

El smartwatch de 2026 tiene toda clase de formas de monitorear tu salud, pero el smartwatch de 1927 atentaba contra ella.
La revista Science and Invention presentó varias ideas de inventos para disuadir a los “delincuentes y bandidos”. En el número de marzo de 1927 publicó la idea del inventor Emil Pruss: un reloj eléctrico que, tal como lo indicaba el título, “producía choques eléctricos a los ladrones”.
Parece que Pruss lo llamaba “reloj protector”, y posaba con su invento en las fotografías como la que se ve aquí. El pie de foto decía: “Mediante el uso de un reloj pulsera eléctrico parecido a los que se usan corrientemente es posible dejar incapacitado al atacante, que quedará temporalmente inconsciente”.
El artículo incluía dos ilustraciones que mostraban cómo podía diseñarse el reloj, con un esquema que revelaba que podía causar un choque eléctrico de hasta 10.000 voltios.
Sombrero-radio

En 1922 el mundo de la radio estaba todavía en pañales, y menos del 1% de los hogares estadounidenses tenían un aparato de radio, mientras faltaban todavía dos años para la primera emisión de radio de costa a costa. Pero los nerds de la radio dejaban volar su imaginación y creatividad, como H. Day de 18 años, que diseñó una radio que se podía llevar bajo el sombrero.
Es justamente lo que nos demuestra que la percepción de lo que resulta “extraño” siempre está vinculada a la época en la que vivimos. Quien lo haya visto por la calle en ese momento habrá pensado que era un loco. Pero ¿qué pasaría hoy? En 2026, nadie creería que le falta un tornillo.
Vemos ejemplos de este tipo de cosas en nuestros tiempos. En 2013 los Google Glass parecían algo muy original, notorio, pero hoy los anteojos Smart de Meta son algo ya corriente en la vida cotidiana, a pesar de las prohibiciones y regulaciones.
Auriculares “clip-on”

En la década de 1920 este invento habría causado sensación: auriculares clip-on.
En la foto y la ilustración de Science and Invention de junio de 1927, se acredita la idea al Sr. B. B Bryant, un inventor de Francia. En el artículo el “novedoso dispositivo” incluye una delgada banda metálica para “adosar el dispositivo directamente a la oreja”.
Se ve terriblemente incómodo, pero la revista insistía en que no lo era, aclarando que “es extremadamente liviano y no causa molestias”.
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En La próxima interfaz de Gizmodo, se explora el interesante y sorprendente mundo de los dispositivos portátiles y su evolución. Desde los smartwatches y fitness bands que monitorean el ritmo cardíaco, a los earbuds y las diademas que leen tus ondas cerebrales o los anteojos Smart que meten Internet en tus globos oculares, todo lo analizamos con optimismo y una saludable dosis de escepticismo.