Desde su primer período de gobierno Donald Trump ha estado obsesionado con el reemplazo del Air Force One, avión presidencial. Pero las demoras con Boeing, empresa contratada, han causado que la entrega se tarde una década más. Ahora la impaciencia de Trump se hace evidente, ya que ha encargado un avión temporal de otro contratista, lo que se suma al multimillonario contrato con Boeing.
En 2018 Trump le encargó a Boeing, proveedora de aviones presidenciales desde Roosevelt, que reemplazara al Air Force One por U$ 3,9 mil millones Hoy, un par de modificados Boeing 747-200 (o VC-24ª) de cinco años de antigüedad, conforman su Air Force One. El plazo de entrega original de diciembre de 2024 para la primera aeronave de Boeing no se cumplió debido a demoras en la provisión y el diseño, a complicaciones en el rendimiento, y otras cuestiones.
El Wall Street Journal informa que Boeing avisó cerca de la fecha de la elección que no podría entregar lo pactado hasta 2035. Así que Trump decidió comisionar a L3Harris, contratista de defensa basado en Florida, que modificara un avión que antes utilizaba el gobierno de Qatar (se trata de un Boeing 747).
No es cualquier avión
Aparentemente es el avión que usó Trump en febrero, y que hizo pasar vergüenza a Boeing. En ese momento el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Chaung, dijo que ello “destacaba el fracaso del proyecto de entregar a tiempo un nuevo Air Force One”. Trump también dijo: “No. No estoy contento con Boeing…tal vez hagamos otra cosa y compremos un avión”.
Según información de fuentes al Wall Street Journal, Trump quiere que el avión temporal esté listo en otoño. El Air Force One no es un avión convencional, según los datos de PopSci: tiene un avanzado sistema de navegación, capacidad de encriptado, contramedidas de defensa, y más. Es improbable que L3Harris pueda brindar el equivalente al par de aviones existentes con tanta rapidez. Andrew Hunter, jefe de adquisiciones de la Fuerza Aérea en el gobierno de Biden, le dijo al Wall Street Journal: “Se puede pintar, actualizar las comunicaciones, y creo que sería difícil hacer mucho más en ese plazo”.
Años antes de que Trump asumiera la primera vez la Fuerza Aérea había elegido el Boeing 747-8 como próximo avión presidencial. Bajo el contrato actual Boeing debe entregar dos de esos aviones. El Wall Street Journal dijo que se había debatido la cancelación del contrato con Boeing antes de la asunción de Trump, y que desde entonces ha habido sugerencias de que podría haber reclamos legales.
Apenas asumió, Trump le encargó a Elon Musk que se ocupara, pero este último consideró medidas cuestionables como reducir los controles de seguridad en la contratación de empleados, y eso no es aconsejable en el caso de un avión presidencial. No se sabe cuánto costará el avión usado de Trump. Boeing ya ha excedido el presupuesto pactado.