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Tecnología

Las empresas tecnológicas tienen una nueva forma de malgastar dinero: “coaching” para empleados de la Generación Z

Silicon Valley está tratando de resolver su problema con la Generación Z.
Por Lucas Ropek Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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Un nuevo informe del San Francisco Standard revela que las compañías del Área de la Bahía están invirtiendo en un servicio que busca aliviar algunas de las tensiones provocadas por la contratación de empleados jóvenes: expertos en etiqueta. Estos especialistas están ganando buen dinero explicando a los nuevos empleados por qué no es apropiado llegar al trabajo en pantalones deportivos o poner los pies sobre la mesa durante una reunión.

¿Cómo surgió esta idea?

El artículo cita a varias mujeres que trabajan en este campo emergente, incluida Rosalinda Randall, una coach de Marin que asegura que las solicitudes por sus servicios han aumentado un 50 % en los últimos dos meses. Las empresas contratan a Randall (por una tarifa bastante elevada) para enseñar a los empleados más jóvenes cómo comportarse de manera civilizada en un entorno laboral. Muchos de los problemas que enfrentan las empresas suenan más a simples actos de falta de consideración:

Un supervisor le comentó a Randall que una nueva contratada dejaba envoltorios de comida sobre la mesa común del comedor, asumiendo que los encargados de limpieza se harían cargo. “El gerente no sabía cómo manejarlo, porque no quería sonar como un padre”, explicó Randall.

Otro caso reportado involucraba problemas de higiene personal.
Una empresa tecnológica del Área de la Bahía le pidió a Randall que abordara el tema, ya que dos nuevos empleados no se duchaban ni cambiaban de camiseta durante semanas. “No querían lidiar con eso, así que me contrataron”, dijo Randall.

Otros problemas mencionados en el artículo incluyen vestimenta femenina inapropiada, actitudes desafiantes y una mala comprensión de cómo comunicarse con compañeros a través de Slack.

El costo que esto implica

Es difícil entender en qué se diferencian realmente estos servicios de etiqueta de las funciones que normalmente debería cumplir un departamento de Recursos Humanos. Sin embargo, según el informe, las empresas están pagando precios elevados por estos servicios. The Standard indica que Randall cobra hasta 2500 dólares por un taller de 90 minutos en el que enseña a los empleados cosas como “cómo mantener contacto visual”, “dónde colocarse la etiqueta con el nombre (siempre a la derecha)” y “cómo pedir —sin exigir— algo a tu jefe”.

Cuesta creer que la Generación Z sea mejor o peor que cualquier otra generación de trabajadores estadounidenses (¿acaso las generaciones anteriores no eran conocidas por el acoso sexual y consumir cocaína en el baño?). Dicho esto, el autor admite no trabajar con muchos “Zoomers”, por lo que no tiene una referencia sólida. Lo que sí parece claro es que hay cierto descontento entre generaciones. Un artículo del Washington Post publicado el año pasado informaba algo similar: que los servicios de coaching en etiqueta estaban en auge, en parte porque “los trabajadores jóvenes representan una proporción creciente de la fuerza laboral y traen consigo una preferencia por entornos laborales más informales, lo que está generando fricción con generaciones mayores”.

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