Foto: Matt York / AP Images

¬ŅA d√≥nde van los aviones cu√°ndo ya no pueden volar? Muchos terminan sus d√≠as tomando pl√°cidamente el sol del desierto en Tucson, Arizona, donde se encuentra el cementerio de aeronaves m√°s grande del mundo. Algunas tan solo pasan por all√≠ a la espera de volver al aire. Otras se quedan para siempre.

La instalación se llama 309th AMARG (Aerospace Maintenance and Regeneration Group) y su nombre ya adelanta su pasado militar. La Fuerza Aérea comenzó a almacenar aviones aquí en 1946. Los primeros en llegar fueron varias unidades de Boeing B-29 Superfortress y Douglas C-47 Skytrain, pero en la actualidad alberga prácticamente todo lo que vuele.

Un helicóptero Sikorsky VH-34 Choctaw que transportó al presidente Eisenhower
Photo: Matt York / AP Images
Aviones Northrop T-38 Talon de entrenamiento de las fuerzas aéreas estadounidenses
Photo: Matt York / AP Images

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En sus 11 kil√≥metros cuadrados hay cazas militares derribados, helic√≥pteros presidenciales abandonados y hasta un Boeing 707 secuestrado en 1969 por el Frente Popular para la Liberaci√≥n de Palestina. El paisaje de la base, una planicie des√©rtica¬†cubierta de aviones hasta donde alcanza la vista es tan extra√Īo que el 309th AMARG se ha ganado el apelativo de The Boneyard (el osario).

Foto: Clemens Vasters / Flickr
El cementerio visto desde el aire en 1992. Todas esas peque√Īas cruces blancas son aviones
Photo: USGS - United States Geological Survey

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La mayor parte de las más de 4.400 aeronaves nunca volverán a despegar. Su destino es ser desmanteladas. Su destino es acabar en piezas para el mercado de segunda mano, un lucrativo negocio de más de 500 millones de dólares.

Hilera de Lockheed MC-130H Hercules.
Photo: Matt York / AP Images

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La cabina de un Lockheed KC-130R Hercules de 1974
Photo: Matt York / AP Images
Aviones C-130 Hercules
Photo: Matt York / AP Images

No siempre fue as√≠. En los 90, el osario fue el lugar elegido para desmantelar 365 bombarderos B-52 en virtud de un tratado de desarme firmado con Rusia. Para ello, el ej√©rcito instal√≥ una guillotina de casi seis toneladas colgando de una gr√ļa que hac√≠a pedazos los aviones.

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Operarios trabajan en desmantelar un F4 Phantom.
Photo: Matt York / AP Images
Foto: Matt York / AP Images

Hoy el m√©todo se ha refinado bastante y el objetivo no es hacer a√Īicos los aviones para que lo ven en Mosc√ļ, sino recuperar cualquier pieza susceptible de ser reciclada. Un peque√Īo ej√©rcito de 700 t√©cnicos trabaja desmantelando aviones con precisi√≥n quir√ļrgica. Hace solo unos a√Īos solo el 50% de una aeronave vieja era aprovechable. Hoy, los est√°ndares de recuperaci√≥n de materiales han elevado esa cifra hasta un impresionante 85%.

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Aviones ‚Äúfantasma‚ÄĚ

El destino de los aviones que llegan al osario no siempre es la sierra K12 (la misma que los bomberos usan para sus rescates). La instalación también es un enorme depósito de almacenamiento al aire libre para muchas aeronaves. Dejar un avión al sol no parece la mejor de las ideas, pero resulta que esta región de Tucson tiene las condiciones ideales para ello.

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Es muy raro que llueva en Tucson, y m√°s raro a√ļn que lo haga sobre la 309th AMARG. La base est√° situada a 780 metros de altura y el terreno es tan alcalino que reduce much√≠simo la corrosi√≥n del metal. Adem√°s, es de tierra dura, tan liso que no hace falta asfaltar para mover los aviones de un sitio a otro.

Un helicóptero Sikorsky SH-60 Seahawk con el frontal cubierto.
Photo: aeroprints.com / Wikipedia
Foto: Clemens Vasters / Flickr

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Foto: Roger Smith / Flickr

Aunque las condiciones son ideales, los técnicos de la base recubren con una capa plástica las aeronaves que van a pasar un tiempo almacenadas en este cementerio. El resultado son aviones y helicópteros completamente blancos, auténticos fantasmas en un cementerio que parece sacado de un futuro apocalíptico.

Si te gusta el mundo de la aviación y pasas por Tucson es posible visitar el cementerio reservando cita a través del Pima Air & Space Museum.