Dune: Prophecy no parece haber tenido el mismo impacto que las películas de Dune, o el de otra serie de HBO a la que se parece en ciertos aspectos, Game of Thrones, y quizá sea porque está casi repleta de personajes a los que resulta difícil defender.
Esa es una cualidad necesaria para impulsar la historia. Aunque sabemos que todo va dirigido hacia 10.000 años en el tiempo … Se trata de una serie que quiere que la sigas aunque no hayas leído ningún libro de Dune ni hayas visto las películas de Denis Villeneuve. La historia entonces es una lucha de poder razonablemente simple, pero los personajes están cuidadosamente pensados en matices de gris, algunos un tanto más oscuros que otros. Los fans de Dune desde hace tiempo obviamente van a centrarse más en la mitología, y para los recién llegados hay elementos de autor que se explican, como cuando se habla del gusano de arena, y Prophecy encuentra formas de brindar visuales aunque no sucedan en Arrakis.
En cuanto a los personajes que empezamos a amar o detestar: Valya Harkonnen, la Madre Superiora de la Hermandad que reina, es la protagonista visible de Prophecy pero su sed de poder ya hace que desde el principio no te guste. Su hermana Tula, también parte de la Hermandad, es más amable en la superficie pero pueden manipularla para cometer acciones horrendas, y además actúa movida por sus peores impulsos.

Mientras tanto el emperador Corrino es un líder tan inestable que permite que Desmond Hart, un soldado con dones violentos y místicos, use las armas aunque el emperador es un hombre razonable, o lo era antes. Sin embargo ahora empieza a ver el valor de utilizar el terror como táctica mientras Hart hace que el público contenga el aliento con sus juegos mentales con Valya o mediante sus extrañas capacidades para hacer que los enemigos se quemen desde adentro.
Vínculos tóxicos

Son lados opuestos en Dune: Prophecy y los jugadores principales que no pueden confiar en casi nadie, comparten objetivos que los unen. Como resultado, las relaciones son tan tóxicas como los medios que utilizan para alcanzar sus metas. Y el vínculo más tóxico es el que hay entre Valya y Tula.

Sabemos que las hermanas Harkonnen crecieron en un helado desierto donde el sustento era el comercio de pieles de ballena, y que las desalojaron de su casa por un rumor de cobardía en la batalla durante las guerras de robots que sucedieron más de 100 años de la historia principal de Prophecy. Esta injusticia – real o percibida – obsesiona a la joven Valya y su fervor convence a Tula y a su querido hermano Griffin de tratar de arreglar las cosas con los Atreides. La dinámica de la familia Harkonnen cambia cuando asesinan a Griffin, y queda en Tula la posibilidad de vengar su muerte. Aunque amaba tanto a su hermano se sabe que fue por influencia de Valya que se comprometió con un Atreides para masacrar a decenas de familiares suyos.
Quedan todavía dos episodios, y no sabemos qué es lo que sucederá.
Los nuevos episodios de Dune: Prophecy llegan los domingos, por HBO y Max.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.