Señales de nuestra época de estupidez: un estudio reciente indica que hay gente que se niega a recibir sangre de donantes vacunados.
Los doctores del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt de Tennessee analizaron datos de donación de sangre de pacientes que acudieron al centro. Encontraron que habían aumentado en los últimos dos años los pedidos de donaciones de sangre no anónimas, o dirigidas, todas vinculadas a solicitudes de sangre sin vacunar. Aunque la cantidad de estas donaciones no era importante, a menudo demoraban la atención y podrían haber contribuido a complicaciones graves en algunos casos.
“Aunque se presentan como ‘más seguras’, las donaciones dirigidas paradójicamente pueden aumentar los riesgos”, escribieron los autores en su trabajo, que se publicó a fines del pasado mes en Transfusion.
¿Vacunados o no?
Una de las ramificaciones más serias de la pandemia de COVID-19 ha sido el resurgimiento del movimiento antivacunas. Sus defensores han acusado falsamente a las vacunas de ARNm contra el COVID-19 de ser poco seguras, peligrosas para la gente. El Secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. incluso dijo que eran las vacunas más fatales que se hayan producido.
Una de las formas en que se manifiesta esta paranoia es con las donaciones de sangre, que los antivacunas dicen que si es de alguien vacunado podría ser riesgosa. Hay que dejar perfectamente en claro que no hay absolutamente ninguna evidencia de que la vacuna contra el COVID-19 o cualquier otra enfermedad altere la sangre (o el ADN, para el caso) de manera significativa. Por eso, aunque los centros de donación de sangre hacen análisis extensivos para validar la seguridad de la sangre donada, no preguntan específicamente si los donantes se han vacunado.
Pero a pesar de esta realidad, los médicos y los centros de donación de sangre informan en forma anecdótica que últimamente aumenta la cantidad de personas que se niegan a recibir sangre de donantes vacunados. Los investigadores que llevaron a cabo este estudio querían entender mejor esta potencial tendencia en su propio centro.
Como no hay un seguimiento de la vacunación de los donantes de sangre, quienes quieren sangre sin vacunar suelen pedir donaciones dirigidas de voluntarios que supuestamente son puros, como algún familiar. Por eso los investigadores analizaron los datos del banco de sangre en todas las donaciones dirigidas que se hicieron entre 2024 y 2025.
En esos dos años se recolectaron 48 unidades de sangre de donantes dirigidos a pedido de 15 receptores. Aunque las donaciones dirigidas pueden ser importantes en el caso de personas con tipos de sangre infrecuentes, ese no era el factor de motivación en estos casos. La donación dirigida siempre se había hecho porque el receptor sentía preocupación por la sangre de alguien vacunado. En 2024 se hicieron solo cuatro donaciones y 11 en 2025, lo que indicaría un aumento a lo largo del tiempo. En ocho de los casos los receptores eran niños, lo que significa que los padres o adultos a cargo eran quienes exigían la donación dirigida.
Innecesario y potencialmente riesgoso
La práctica de insistir en recibir sangre no vacunada no es sólo innecesaria, sino que puede ser peligrosa, según señalan los investigadores.
En al menos cuatro casos los pacientes sufrieron problemas importantes porque ellos o sus familiares querían esperar la donación dirigida. Un paciente entró en shock debido a los bajos niveles de hemoglobina, y otros dos debieron demorar o reprogramar su cirugía.
Los donantes dirigidos también suelen ser donantes de primera vez, y hay investigaciones que sugieren que hay más probabilidades de que sean portadores de enfermedades contagiosas, en comparación con el donante de sangre que dona con regularidad. Los centros de sangre también tienen que irradiar sangre de familiares cercanos para prevenir complicaciones relacionadas con el sistema inmune, en un proceso lento que puede demorar la atención al paciente. A menudo, el acceder a estos pedidos puede obligar a los médicos y hospitales a hacer caso omiso de los lineamientos y la supervisión de la donación de sangre.
A pesar de que los casos de este estudio eran pocos (solo el 0,03% de las unidades de este centro eran de donaciones dirigidas), hay motivos para preocuparse porque este tipo de pedidos se haga más común. En estados como Utah, Kentucky y Tennessee se han presentado proyectos de ley que ampliarían la posibilidad de exigir sangre de donantes no vacunados. En enero el representante de Oklahoma, Justin Humphrey, presentó un proyecto que obligaría al estado a tener un banco de sangre específicamente creado para donantes que no se hayan vacunado contra el COVID-19.
Las cosas se están poniendo muy tontas en EE.UU., pero aparentemente todavía hay tiempo y espacio para que su estupidez aumente.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.