Cuando la vemos desde la Tierra la Luna se ve brillante, tranquila y serena. Pero al inspeccionarla más de cerca, la superficie de la luna muestra grietas que además son fallas activas cuyo aspecto y conducta podrían ser más inesperados de lo que creían los científicos.
En un trabajo que se publicó ayer en The Planetary Science Journal, los científicos informan que se detectaron más de 10.000 jóvenes fallas en la superficie lunar. El equipo hizo referencia a imágenes de la Cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LROC) de la NASA, específicamente imágenes de cadenas montañosas y estructuras largas y curvas o escarpes lobulares. Son formaciones que resultan de la contracción de un cuerpo celeste, como es el caso de la Luna. A partir del análisis los investigadores concluyeron que el radio de la Luna se ha encogido en unos 45 metros en los últimos 400 millones de años.

Mapa global de la Luna centrado en la cara cercana. Las líneas rojas muestran la ubicación de más de 8.900 escarpados lobulares, y las líneas azules, más de 2.000 pequeños riscos. Crédito: NASA/ASU/Intuitive Machines/Smithsonian.
El encogimiento no sucede solamente en la Luna, ya que algo similar también está sucediendo en Mercurio. Pero la superficie de la Luna es una corteza única sin interrupciones, lo que significa que pueden ocurrir temblores o formarse nuevas fallas en cualquier momento y lugar, según declaraciones del Museo Nacional Smithsonian del Aire y el Espacio, donde el autor del trabajo Tom Watters es científico emérito principal.
Encogimiento y temblores
Los científicos creen en general que la Luna tuvo inicios violentos. Varían los detalles, pero el principio es el mismo: un objeto de gran tamaño chocó con la Tierra hace miles de millones de años, y nuestro planeta expulsó material caliente al espacio, que se aglutinó para formar la Luna. Por eso no fue nada nuevo para los científicos hallar que la Luna se ha estado encogiendo. El explicativo de la NASA (en el que Watters es consultor), indica que “muchas cosas se encogen al enfriar, y la Luna no es una excepción”.

En 2019 Watters y sus colegas hallaron evidencia de que las “arrugas” de la superficie lunar eran en realidad fallas activas que siguen causando temblores. Según declaraciones de la NASA en ese momento los temblores registrados por los sismógrafos que dejaron las misiones Apolo ocurrían cerca de las fallas, por lo que se los podía relacionar con éstas.
Naturalmente eso causó preocupación en el equipo de planificación de la misión Artemis de la NASA. Watters, el experto en temblores lunares, lo notó. Un estudio de 2024 confirmó que esas jóvenes de falla eran de gran relevancia. Trece de los lugares propuestos para el alunizaje de la Artemis 3 (hoy Artemis 44) estaban demasiado cerca de candidatos a ser epicentro de un temblor, lo que elevaba el riesgo de deslizamientos de terreno y otros más, según declaraciones de la NASA sobre el estudio de 2024.

Una roca bella y enorme
Es claro que no hemos logrado determinar cómo predecir con precisión temblores en la Tierra, por lo que tampoco podríamos hacerlo en la Luna. Aunque hay una razón más, menos obvia quizá, de por qué es más difícil lograrlo con la Luna.
Según el Smithsonian la Tierra tiene un “mosaico” de 15 placas litosféricas y casi el 90% de la actividad tectónica y sísmica se concentra cerca de esas regiones. Pero la Luna tiene una sola placa que actúa como “una corteza única sin interrupciones”, explic´el Smithsonian, lo que significa que “los temblores en la luna a partir de eventos de deslizamientos en fallas existentes o la formación de nuevas fallas podría ocurrir en cualquier lugar de la Luna”.
Consejos para viajar a la Luna
En el trabajo el equipo añadió que el efecto de aislación de regolito denso en los primeros tiempos de la Lluna podría haber impedido el enfriamiento y contracción del interior. Es decir que las arrugas de la luna podrían ser un fenómeno reciente que comenzó en el período copernicano, que en tiempos de la luna refiere a unos 1,1 mil millones de años. Suponiendo que la tasa de contracción haya sido más o menos consistente, significaría que el radio de la luna se ha encogido a razón de unos 6 a 11 centímetros por cada millón de años.
“La cantidad de jóvenes fallas que se observan en las imágenes de la LROC es muy superior a lo que podría haber imaginado. A medida que el interior de la Luna se siga enfriando y encogiendo se espera que el crecimiento de las fallas existentes y la formación de nuevas fallas continúe en nuestros días”, declaró Watters.
Dicho esto, las misiones como la Artemis 3 no tienen porqué terminar. El nuevo estudio encontró que las regiones con corteza más gruesa tenían menos fallas, por lo que esas áreas podrían ser más estables que otras. En tanto y en cuanto sepamos todo lo posible sobre nuestro destino, más seguro será el viaje. Es un buen consejo a tomar en cuenta cada vez que viajes, aunque no vayas a la Luna.