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Ciencia

Las nuevas drogas para perder peso envían a mucha gente a la sala de emergencias

Sorprende la creciente cantidad de casos debidos al uso de la semaglutida.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La semaglutida, ingrediente activo en las populares drogas Ozempic y Wegovy, no está libre de riesgos. Un trabajo de investigación reciente encontró que decenas de miles de estadounidenses han visitado la sala de emergencias por usar semaglutida en los últimos años.

Encabezaron el estudio unos científicos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, y el trabajo se publicó este mes en Annals of Internal Medicine. Sobre la base de datos nacionales, los investigadores calculan que la semaglutida contribuyó a casi 25.000 consultas en la sala de emergencias en 2022 y 2023, por lo general a causa de complicaciones gastrointestinales. Los hallazgos sugieren que los médicos pueden hacer más por mitigar los potencialmente severos efectos colaterales de estas drogas, según los científicos.

La semaglutida y otras drogas similares imitan a la GLP-1, una de las varias hormonas con un rol clave en la regulación del metabolismo y el apetito. Las drogas GLP-1 existen desde hace más de dos décadas, pero la semaglutida forma parte de una generación más nueva y más efectiva. Se aprobó en 2017 para tratar la diabetes tipo 2, bajo la marca Ozempic. En 2021 se aprobó para tratar la obesidad, bajo la marca Wegovy. Desde entonces los médicos también han indicado el tratamiento con Ozempic para bajar de peso.

Sin embargo, toda droga viene con sus efectos colaterales. La gente que utiliza GLP-1 por lo general sufre de náuseas, diarrea y otros síntomas gastrointestinales que suelen ser leves o tienden a desaparecer con el tiempo. Pero hay casos en los que se tornan lo suficientemente graves como para requerir atención médica.

Con los datos 

Los científicos de los CDCC analizaron los datos del Proyecto de Supervisión de Eventos Adversos por Drogas del Sistema Cooperativo Nacional Electrónico de Supervisión de Lesiones (NEISS-CADES) que lleva cuenta de los eventos adversos relacionados con los medicamentos, que se informan ante una muestra representativa nacional de los departamentos de emergencia de los EE.UU.

Basándose en 551 casos documentados los investigadores calcularon que 24.499 consultas en salas de emergencia se atribuían al uso de la semaglutida entre 2022 y 2023. Casi el 70% de esas consultas tenían que ver con síntomas gastrointestinales en tanto el 17% aproximadamente tuvo que ver con hipoglucemia (bajo nivel de glucosa en sangre) y alrededor del 6% se relacionó con reacciones alérgicas. Casi un tercio de las consultas por hipoglucemia derivaron en hospitalización, lo mismo que el 15% de las consultas por afección gastrointestinal.

Hace falta el contexto de estos hallazgos. Hay muchas drogas, incluyendo las de venta sin prescripción o venta libre, que pueden causar efectos colaterales que motivan una consulta en la sala de emergencias. En un estudio de 2021 que llevaron a cabo varios de los mismos autores, se halló que aproximadamente 1 de cada 200 estadounidenses consultan en la sala de emergencia cada año por efectos relacionados con algún medicamento, por ejemplo, y que dos tercios de los casos fueron causados por el uso terapéutico (no recreativo) de drogas. Un trabajo de 2022 del mismo equipo calculó que los medicamentos de venta libre para calmar la tos o aliviar los síntomas del resfrío causan unas 27.000 consultas en salas de emergencia por año, en EE.UU.

Pero no se pueden minimizar los resultados de este último estudio. Más del 82% de las consultas en salas de emergencia fueron en 2023, lo que sugiere que ha aumentado el uso de la semaglutida, y con ello, sus potenciales perjuicios. Alrededor del 9% de las consultas tenía que ver con errores en la medicación, como en los casos de usar dosis mayores alas indicadas. Por eso se podrían prevenir algunas de las consultas si se mejora la información que se brinda a los pacientes. En otros casos los médicos podrían reducir el riesgo de complicaciones graves en los pacientes si manejan mejor el uso de otros medicamentos, y al menos probablemente podrían hacer más por preparar mejor a sus pacientes antes de que comiencen con la terapia de GLP-1, según argumentan los responsables de este estudio.

“Los médicos clínicos podrían aconsejar a los pacientes que inician el tratamiento con semaglutida, acerca del potencial de efectos adversos gastrointestinales severos, ajustando la medicación antidiabética que toman al mismo tiempo, para reducir el riesgo de sufrir hipoglucemia”, escribieron los autores del trabajo.

 

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