Y eso es todo. Esa es la noticia. El biólogo de genoma Sanwen Huang sabe bastante de papas o patatas. Pero su último avance tal vez sea el más impactante: dice que las papas o patatas descienden de los tomates.
En un trabajo publicado hoy en Cell el equipo de Huang informa que la papa o patata moderna probablemente apareció hace 9 millones de años cuando plantas de tomate se cruzaron con el etuberosum, una especie parecida a la papa que es común en Chile. El origen de la patata moderna ha sido un acertijo durante años, pero estos nuevos resultados al fin les brindan una respuesta a los expertos en genoma de vegetales y derriban la creencia histórica de que las papas por sí mismas descendieron del etuberosum.
“Sí, revelamos que el tomate es la madre de la patata”, le confirmó a Gizmodo Huang, profesor de genómica agrícola de la Academia China de Ciencias Agrícolas.
La planta etuberosum, un tipo de patata silvestre, se ve muy parecida a la que podrías comprar en el mercado, pero le falta un elemento clave en la anatomía de la papa: el tubérculo – estructura extendida del tallo o raíz que permite que las papas y otros miembros de su familia almacenen nutrientes y se reproduzcan. Lo confuso, sin embargo, es que los análisis de la genómica sugerían que las papas tenían mucho en común con los tomates, según explicó Huang.
Eso les dio indicios a la ciencia de que este trío – papas, tomates, etuberosum – estaban emparentados. Pero no estaba claro cuál era exactamente el vínculo. Hasta que al equipo de Huang se le ocurrió una loca idea y decidieron investigarla. ¿Y si los tomates y las patatas fueran familia, y no fuera un giro al azar de la naturaleza lo que relacionaba a ambas plantas?

Parientes inesperados

Para probar su hipótesis Huan y sus colegas analizaron 450 genomas de papas cultivadas y 56 especies más de papas silvestres, y construyeron más de 3.000 árboles genealógicos para ilustrar la relación genética entre la papa moderna, los tomates y la planta etuberosum. Hallaron que el 50,66% de estos árboles genealógicos tenían a los tomates como hermanos de la petota, el grupo de papas silvestres con tubérculos. Luego hicieron un extenso análisis estadístico para comparar el árbol con los datos genéticos. El equipo encontró que la probabilidad más saliente es que la papa sea un híbrido de los tomates y los etuberosum, y que el tomate aportó mucho más a la composición genética de la papa.
Lo más sorprendente fue que los genes clave que forman los tubérculos de la patata surgieron como combinación del material genético recibido de cada antecesor, a pesar de que ni el tomate ni la planta de etuberosum tienen tubérculos. Específicamente son los tomates los que le dieron a las patatas el gen que ordena que la planta produzca tubérculos, en tanto que el etuberosum les pasó el gen que ayuda a controlar el crecimiento de los tubérculos.
Se trata de un singular sendero genético que podría llevar a futuras innovaciones en la agricultura para el cultivo de papas o patatas que no tengan mutaciones dañinas, agregó Huang. Sin embargo, eso todavía está en desarrollo y el experto en patatas espera explorar en maor detalle esta relación genética.
“La próxima vez que comas papas o patatas, dale las gracias al tomate, que podría ser el progenitor de la patata en la antigüedad. El ADN demuestra que son familia”, dijo Huang.