El alcohol está presente en celebraciones, reuniones sociales y momentos de relax. Pero cada vez más estudios advierten que su consumo, especialmente cuando se exceden los límites del “uso moderado”, tiene consecuencias silenciosas y devastadoras. Una reciente investigación arroja luz sobre un efecto que pocos imaginan: el deterioro del cerebro a nivel vascular y cognitivo.

El impacto invisible: lo que ocurre dentro del cerebro
Un estudio reciente ha vinculado el consumo excesivo de alcohol con un tipo de daño cerebral conocido como arteroesclerosis hialina. Esta condición provoca que los vasos sanguíneos del cerebro se engrosen y endurezcan, dificultando el flujo sanguíneo y favoreciendo la aparición de lesiones. Aunque los investigadores aclaran que la relación observada no prueba una causalidad directa, sí subraya un patrón preocupante.
“El alcohol en exceso es un grave problema de salud pública que agrava enfermedades y acelera la mortalidad”, explicó Alberto Fernando Oliveira Justo, coautor del estudio. Según sus observaciones, el consumo sostenido a lo largo de los años afecta directamente a la memoria y a las funciones cognitivas.
Qué se encontró y cómo se midió
La investigación se basó en el análisis de cerebros de 1.781 personas mayores de 75 años ya fallecidas. A través de autopsias, los científicos identificaron signos de daño cerebral, incluyendo acumulaciones de proteínas tau y síntomas de arteroesclerosis hialina. Los participantes fueron clasificados en cuatro categorías: abstemios, bebedores moderados, grandes bebedores, y exbebedores con historial de consumo excesivo.

Los datos son alarmantes. Comparados con quienes nunca bebieron, los grandes consumidores presentaban un 133% más de probabilidades de desarrollar lesiones vasculares cerebrales. Los exbebedores tenían un 89% más de riesgo, y los bebedores moderados un 60% más. También se observaron indicios de deterioro cognitivo y una disminución promedio de 13 años en la esperanza de vida de los bebedores empedernidos.
Más allá de los límites: ¿cuánto es demasiado?
Responder a esta pregunta no es tan sencillo. La tolerancia al alcohol varía según la edad, el sexo y otros factores fisiológicos. Sin embargo, el estudio concluye que incluso un consumo moderado puede tener efectos adversos si se mantiene en el tiempo. La conclusión de los expertos es clara: los riesgos del alcohol superan cualquier posible beneficio para la salud.
Fuente: Xataka.