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Ciencia

Lo que nadie te contó sobre el café y el colesterol: un estudio revela un método sorprendente para evitar riesgos

Un reciente estudio sueco analiza cómo el método de preparación del café puede influir en tus niveles de colesterol. ¿El resultado? Una elaboración común podría ayudarte a evitar riesgos sin renunciar al café. Descubre qué tipo de café esconde esta ventaja y qué otros deberías limitar.
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El café es parte esencial de nuestras rutinas, pero su relación con el colesterol ha generado confusión durante años. Ahora, una investigación rigurosa plantea una nueva perspectiva: el secreto no está en dejar de tomar café, sino en cómo lo preparamos. A continuación, exploramos qué revelaron los científicos sobre los compuestos del café y cuál es el método más seguro para seguir disfrutándolo sin preocupaciones.

El café no tiene colesterol, pero sí lo puede alterar

Durante mucho tiempo se creyó que el café afectaba negativamente al corazón, en parte por su contenido en cafeína. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que el café, en sí, no contiene colesterol. El problema está en dos compuestos presentes en sus aceites: el cafestol y el kahweol. Estos diterpenos liposolubles no aparecen en el grano intacto, sino que se liberan al molerlo y prepararlo como bebida. Dependiendo de cómo se filtre, estos compuestos llegan más o menos al organismo.

Ambos diterpenos tienen beneficios documentados: propiedades antiinflamatorias, posibles efectos antidiabéticos e incluso beneficios para la salud ósea. No obstante, el cafestol, en particular, interfiere con los receptores FXR en el hígado, lo que disminuye la eliminación del colesterol malo (LDL) y puede aumentar sus niveles en sangre.

Lo que nadie te contó sobre el café y el colesterol.
© taotaobear

La investigación que pone orden en todo este caos

Un equipo de las universidades de Uppsala y Chalmers en Suecia se propuso medir con precisión la cantidad de cafestol y kahweol en distintos métodos de preparación del café. Para ello, analizaron 11 máquinas repartidas en oficinas, incluyendo superautomáticas que muelen el café al momento, otras que usan café molido, y algunas con concentrado líquido. También se compararon estos cafés con métodos como prensa francesa, café hervido y espresso.

Los resultados fueron contundentes: el café hervido contiene los niveles más altos de diterpenos, mientras que el café filtrado—como el clásico de oficina hecho en jarra con filtro de papel—los reduce de forma significativa. Incluso hervir el café y luego filtrarlo consigue el mismo efecto protector.

¿Hay que evitar ciertas preparaciones?

Aunque el café de filtro salió como la opción más segura, el estudio dejó claras algunas variaciones entre máquinas y métodos. Por ejemplo, las máquinas con concentrado líquido tenían niveles bajos de diterpenos, pero las de espresso mostraron datos muy inconsistentes entre muestras, sin explicación clara. Los científicos creen que esto podría depender de variables como el tipo de café, la temperatura, el tiempo de contacto o incluso el grado de molienda.

No obstante, aclaran que el tamaño de la muestra fue limitado y que se necesitan estudios más amplios y prolongados en el tiempo para confirmar el impacto real de estos compuestos en la salud cardiovascular. Además, no se tuvieron en cuenta otros lípidos como los triglicéridos, que también podrían verse afectados.

Lo que nadie te contó sobre el café y el colesterol.
© scronfinixio

Entonces… ¿qué café debería tomar?

De momento, la recomendación no es dejar el café, sino prestarle más atención a cómo se prepara. Si eres habitual del café hervido o prensa francesa, quizá valga la pena optar más seguido por un café filtrado. Y si prefieres el espresso, lo ideal sería seguir investigando o variar ocasionalmente. La ciencia avanza, pero tú ya puedes tomar decisiones más informadas.

La taza perfecta no depende sólo del sabor, sino también de lo que no ves.

Fuente: Xataka. 

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