La Antártida, ese vasto continente blanco, esconde mucho más que hielo y frío. Bajo su superficie helada se oculta una topografía antigua y compleja, ahora revelada por un estudio reciente que podría transformar nuestra comprensión de la historia geológica de la Tierra. Montañas desaparecidas, ciclos tectónicos y pistas sobre el clima del futuro emergen desde las profundidades congeladas.
Una cordillera enterrada bajo kilómetros de hielo

Científicos de las universidades de Wisconsin-Oshkosh y Colorado Boulder han descubierto que las Montañas Transantárticas, de más de 3.500 kilómetros de longitud, no son simples estructuras geológicas inertes. Su análisis revela que estas formaciones han atravesado múltiples ciclos de elevación, colapso y erosión, moldeando el paisaje antes de quedar sepultadas bajo la gruesa capa de hielo.
El estudio, publicado en Earth and Planetary Science Letters, se basó en el análisis térmico y químico de rocas ígneas, principalmente granito, que todavía conservan las huellas de estos eventos extremos. Según los investigadores, la evolución de esta cordillera influenció directamente el comportamiento de los glaciares que posteriormente cubrirían el continente, alterando su dinámica y afectando incluso el clima global.
La misteriosa cadena de los Gamburtsev
Aún más fascinante es el caso de los Montes Subglaciales Gamburtsev, ubicados en la Antártida Oriental. Esta cordillera, comparable en tamaño a los Alpes, permaneció oculta durante 500 millones de años gracias al hielo que la protegió de la erosión. Fue descubierta en 1958 por una expedición soviética y su origen se remonta a la formación del supercontinente Gondwana.
Gracias a cristales como el circón, que actúan como relojes geológicos, se ha podido reconstruir la historia de estos montes: surgieron hace unos 650 millones de años, colapsaron parcialmente 150 millones después, y su base aún permanece intacta. Este hallazgo sugiere que el continente antártico, lejos de ser geológicamente pasivo, ha estado en constante transformación.
El pasado bajo cero que podría anticipar el futuro
Comprender cómo evolucionó la topografía enterrada de la Antártida no solo permite reescribir su historia, sino también proyectar su futuro. Las formaciones ocultas influyen en el flujo de hielo actual y pueden condicionar el comportamiento de los glaciares frente al cambio climático. A medida que la tecnología avance, más capítulos enterrados del planeta podrían salir a la luz desde el continente más misterioso del mundo.