Un hallazgo reciente ha captado la atención de la comunidad científica y podría cambiar nuestra comprensión del comportamiento de los glaciares en la Antártida. Gracias a imágenes satelitales, los investigadores han observado cómo un glaciar está robando hielo de otro en tan solo 18 años, un lapso extremadamente corto para este tipo de procesos. Este descubrimiento inquietante podría tener implicancias directas sobre el aumento del nivel del mar y el futuro de millones de personas.

Un robo entre glaciares sorprende a la ciencia
Durante años, se pensó que los glaciares modificaban su flujo de hielo solo a lo largo de siglos. Pero ahora, observaciones de alta resolución han revelado que algo insólito está ocurriendo en la región PSK (Pope, Smith y Kohler) de la Antártida Occidental. Siete corrientes de hielo están acelerando, una de ellas casi duplicó su velocidad entre 2005 y 2022. No obstante, una excepción resalta: Kohler West se desacelera mientras su vecino, Kohler East, acelera considerablemente.
Los científicos han llamado a esto “piratería de hielo”: Kohler East, más dinámico y delgado, estaría absorbiendo hielo de Kohler West. Esta transferencia masiva nunca se había detectado en un plazo tan corto. En palabras de la doctora Heather Selley, autora principal del estudio, es como si el glaciar más veloz estuviera “robando” directamente de su vecino más lento, aprovechando las diferencias en la pendiente del terreno y el adelgazamiento desigual del hielo.
El fenómeno, captado mediante técnicas avanzadas de seguimiento satelital, fue publicado en la revista The Cryosphere y marca un precedente en la observación del cambio dinámico de los glaciares antárticos.
Por qué este fenómeno pone en riesgo a millones de personas

Este robo silencioso de hielo no es solo una curiosidad geológica. A medida que el flujo de hielo cambia de dirección, también lo hace la cantidad de masa helada que alimenta a las plataformas flotantes cercanas. Dos de ellas, Crosson y Dotson, muestran señales claras de adelgazamiento y retroceso acelerado. En particular, el nuevo flujo ha reforzado a Dotson, pero ha dejado a Crosson aún más vulnerable.
La profesora Anna Hogg advierte que este cambio inesperado en la dinámica del hielo podría estar jugando un papel clave en la degradación de estas plataformas. Y lo más preocupante es su impacto sobre el nivel del mar: más de 410 millones de personas en zonas costeras podrían verse afectadas para 2100 si estas tendencias continúan.
Este fenómeno de redirección de flujo podría convertirse en una pieza esencial para entender el comportamiento futuro de las capas de hielo y su rol en la crisis climática global. La ciencia apenas está comenzando a desentrañar sus implicancias. ¿Estamos preparados para lo que viene?
Fuente: Meteored.