Un cohete sorprendentemente robusto

La pérdida del TVC hizo que el cohete empezara a dar vueltas sin control. Lo más sorprendente es que las dos etapas se mantuvieron unidas hasta el final. El cohete de acero no se desintegró hasta que pudo autodetonarse.
Gracias al fallo, la Starship demostró tener mayores márgenes estructurales de lo previsto. Superar la barrera del sonido y Max Q (la fase de máxima presión aerodinámica) eran dos hitos importantes, pero empezar a dar volteretas durante dos largos minutos sin romperse fue una sorpresa para SpaceX.