40 segundos de retraso en la autodestrucción

El Sistema de Terminación de Vuelo (FTS) de la Starship también falló. El cohete acabó autodestruyéndose, sí, pero 40 largos segundos después de que el FTS fuera activado.
A diferencia de otros sistemas que emplean explosivos, SpaceX usa un dispositivo de perforación mecánica que abre un agujero entre los tanques de metano y oxígeno líquido de la Starship. La idea es que estos se mezclen y prendan con los motores, desintegrando el cohete en una gran explosión.
Hay un FTS para la Starship y otro para el Super Heavy. En ambos casos, la explosión tardó demasiado en producirse, por lo que la recertificación del FTS podría retrasar más de lo previsto el próximo lanzamiento del cohete.
La FAA vela sobre todo por la seguridad de los ciudadanos en tierra, por lo que el fallo en el FTS será algo a mirar con lupa en su investigación.