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Ciencia

Lo único que tiene que hacer este satélite es autodestruirse en pos de la ciencia

La misión DRACO captará cada momento de su incendiaria caída por la atmósfera terrestre, registrando su dramática muerte.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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La Agencia Espacial Europea (ESA) prepara una nave espacial del tamaño de una lavadora para una misión atrevida pero de corta vida. El satélite iniciará su fatal descenso poco después del lanzamiento, registrando su incendiario reingreso a la atmósfera de la Tierra. 

El Objeto Contenedor Evaluador de Reingreso Destructivo (DRACO) está diseñado para recoger datos desde el interior del satélite durante su reingreso y eventual destrucción. La nave pesa unos 200 kilogramos y no tiene sistema de propulsión ni está comunicada a sistemas de navegación o comunicación. Más bien, tendrá una cápsula construida para sobrevivir al reingreso y transmitir los datos poco después de la destrucción del satélite, según la ESA

La ESA está desarrollando la misión DRACO que se lanzará en 2027 para mejorar las capacidades de reingreso de las naves espaciales, ayudando a reducir la creciente acumulación de basura espacial en la órbita de la Tierra. 

Hechos para morir

“La ciencia de reingreso es un elemento esencial en el diseño de objetos de corta vida. Necesitamos saber más de qué es lo que pasa cuando los satélites se incendian en la atmósfera, y validar nuestros modelos de reingreso”, declaró Holger Krag, jefe de seguridad espacial de la ESA. “Por eso los datos particulares que recogerá Draco ayudarán al desarrollo de nuevas tecnologías para construir más satélites autodestructivos para 2030”. 

Para recoger los datos durante el reingreso del satélite la ESA necesita construir un satélite destructible con una cápsula indestructible que recoja las observaciones. “Draco necesita ser una nave espacial promedio de baja órbita terrestre para que el reingreso sea representativo. Luego la equiparemos con sensores y cámaras [robustas como para recoger datos] durante tanto tiempo como sea posible mientras el satélite se quema”, dijo Stijn Lemmens, gestor del proyecto Draco en la Oficina de Basura Espacial de la ESA. “Su cápsula indestructible, además, tiene que poder soportar las fuerzas del reingreso y proteger al sistema de computadoras durante el violento proceso de destrucción mientras sigue conectada a los sensores, con cables que salen de ella como si fuera un pulpo”. 

El tiempo de DRACO en el espacio será breve. Su misión durará unas 12 horas, y alcanzará una altitud máxima de 1.000 kilómetros. Entonces reingresará sobre el océano en un área deshabitada, registrando su propia destrucción usando cuatro cámaras de abordo y 200 sensores. 

Cuando ya no exista el satélite la cápsula con los datos descenderá suavemente gracias a un paracaídas integrado. Durante su descenso habrá una ventana de 20 minutos para que la cápsula transmita los datos recogidos a un satélite geoestacionario, antes de caer al océano. Aunque breve, esta misión quizá pueda darnos los datos necesarios para evitar que asfixiemos a la órbita terrestre con pedazos rotos y viejos de naves espaciales.

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