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Los astrónomos logran fotografiar el inicio real de una nova. Las imágenes muestran que la explosión no ocurre de una sola vez…

Por primera vez, los astrónomos han logrado observar directamente los primeros instantes de una nova. Las imágenes revelan que la explosión no ocurre de forma uniforme, sino mediante múltiples eyecciones que chocan entre sí y liberan energía extrema.

Las novas llevan siglos siendo observadas desde la Tierra, pero nunca se había visto su origen real. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha logrado captar imágenes directas de las fases iniciales de este fenómeno astronómico, justo después de que la explosión comienza en la superficie de una enana blanca.

El resultado no solo es histórico: también desmonta la idea de que una nova sea una única detonación breve y simétrica.

Cuando una estrella roba materia y pierde el control

Una nova se produce en sistemas estelares binarios. En ellos, una enana blanca arranca lentamente gas rico en hidrógeno de su estrella compañera. Ese material se acumula en su superficie hasta alcanzar una presión crítica que desencadena una reacción termonuclear violenta.

El aumento repentino de brillo hace que el objeto parezca una nueva estrella en el cielo nocturno. Sin embargo, las estructuras que se forman inmediatamente después —las llamadas eyecciones— son diminutas a escala astronómica y evolucionan con enorme rapidez, lo que había impedido observarlas directamente. Hasta ahora, los astrónomos solo podían inferir esos procesos a partir de espectros y modelos teóricos.

El telescopio que permitió ver lo invisible

El avance fue posible gracias al CHARA Array, un conjunto interferométrico del Centro de Astronomía de Alta Resolución Angular de la Universidad Estatal de Georgia. Al combinar la luz de varios telescopios y trabajar en el infrarrojo cercano, el sistema alcanzó resoluciones de apenas milisegundos de arco.

Eso permitió observar con detalle fenómenos que cambian en cuestión de horas. El equipo estudió dos novas detectadas en el año 2021: V1674 Herculis y V1405 Cassiopeiae, dos eventos con comportamientos radicalmente distintos.

Dos explosiones, dos historias opuestas

Los astrónomos logran fotografiar el inicio real de una nova. Las imágenes muestran que la explosión no ocurre de una sola vez
© Georgia State University.

La primera, V1674 Herculis, fue una de las novas más rápidas jamás registradas. Su brillo máximo apareció en menos de 16 horas y se desvaneció en pocos días. Las imágenes tomadas apenas dos o tres días después mostraron algo inesperado: la explosión no era esférica.

Se observaron chorros de material en direcciones opuestas y una estructura elíptica transversal, prueba directa de múltiples eyecciones interactuando entre sí. Las mediciones espectroscópicas revelaron corrientes de hasta 5.500 kilómetros por segundo, y el fenómeno coincidió con la detección de rayos gamma por el telescopio espacial Fermi. Las colisiones internas estaban generando ondas de choque extremadamente energéticas.

Una nova lenta con un secreto oculto

V1405 Cassiopeiae ofreció una sorpresa aún mayor. Sus primeras observaciones mostraron solo una fuente central compacta, mucho más pequeña de lo esperado. Si la capa exterior se hubiera expulsado al inicio, debería haberse expandido decenas de unidades astronómicas. No ocurrió así.

Los datos indican que el material permaneció envolviendo todo el sistema binario durante semanas, formando una especie de capullo común. Solo más tarde se liberó violentamente, generando una nueva onda de choque detectada en rayos gamma y rayos X por los observatorios Fermi y Swift.

Un laboratorio cósmico mucho más complejo

El descubrimiento confirma algo que los astrónomos sospechaban desde hace años: las novas no son explosiones simples. En las últimas décadas, Fermi ha detectado rayos gamma procedentes de más de veinte de estos eventos, señal inequívoca de aceleración extrema de partículas. Las imágenes interferométricas abren ahora una ventana directa a esa física violenta.

Lo que antes parecía un destello puntual resulta ser una secuencia prolongada de choques, flujos y estructuras dinámicas. Las novas, lejos de ser fuegos breves, se revelan como uno de los laboratorios naturales más extremos del universo cercano.

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