Hace más de diez años, la sonda Cassini de la NASA encontró indicios de un vasto océano de agua líquida bajo la superficie helada de Titán, la mayor luna de Saturno. Sin embargo, una revisión reciente de esos mismos datos ofrece una imagen completamente distinta del interior de Titán.
El estudio, publicado el miércoles en la revista Nature, concluye que Titán no contiene, en realidad, un océano subterráneo. En su lugar, su corteza de hielo, de unos 6 millas (10 kilómetros) de espesor, da paso a una capa de hielo fangoso (slush) intercalada con bolsas y canales de agua derretida cerca del núcleo rocoso de la luna. Estos hallazgos sorprendentes podrían cambiar por completo la forma en que los científicos buscan señales de vida en este mundo helado.
“Entré al mundo de la ciencia planetaria hace apenas unos años, y siempre di por sentado que Titán tenía un océano”, explicó a Gizmodo por correo electrónico el autor principal del estudio, Flavio Petricca, investigador posdoctoral en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.
“Mientras trabajaba en esto y desarrollaba estas ideas, me pasaba muy seguido que me despertaba muy temprano por la mañana porque no podía creer lo que estaba viendo en los datos: que Titán quizá no tuviera un océano”, agregó.
El argumento de Cassini a favor de un océano subterráneo
La misión Cassini de la NASA se lanzó en octubre de 1997 y emprendió un viaje de siete años por el sistema solar. Su primer encuentro cercano con Titán ocurrió en octubre de 2004, cuando pasó a unos 750 millas (1.200 kilómetros) de la superficie helada de la luna para atravesar su atmósfera brumosa.
En diciembre de ese mismo año, Cassini desplegó la sonda Huygens, que aterrizó en la superficie de Titán tres semanas después. La nave recopiló datos sobre la atmósfera durante su descenso de 27 minutos y luego sobrevivió otros 72 minutos en el suelo. Las imágenes captadas en ese breve lapso revelaron que Titán tiene una meteorología y una geología similares a las de la Tierra.
Cassini completó posteriormente 124 sobrevuelos de Titán. La enorme cantidad de datos obtenidos incluyó mediciones de radar y de gravedad que llevaron a los científicos a creer que la luna ocultaba un gigantesco océano de agua líquida y amoníaco bajo su corteza. Huygens también midió señales de radio que parecían respaldar esta idea.
El descubrimiento causó un gran impacto en la comunidad científica e impulsó la búsqueda de indicios de la posible habitabilidad de Titán. Durante la última década, la idea de que Titán albergaba un vasto reservorio subterráneo de agua líquida se volvió ampliamente aceptada, aunque siempre hubo un problema persistente: cuando los investigadores modelaban la luna con un océano subterráneo, los resultados no coincidían del todo con las propiedades físicas descritas por los datos de Cassini.
Ahora, Petricca y sus colegas proponen una explicación alternativa para el inusual campo gravitatorio y las mediciones geofísicas de Titán. Tal vez no exista un océano líquido bajo la superficie, sino un enorme reservorio de hielo fangoso.
Volver a analizar a Titán desde la distancia
Mientras Titán orbita Saturno, la gravedad del planeta anillado tira de la luna. Estas “mareas” gravitatorias deforman la superficie de Titán, creando abultamientos que apuntan hacia Saturno. Si Titán estuviera compuesto únicamente por roca sólida, la atracción gravitatoria de Saturno produciría abultamientos de apenas 3 pies (1 metro) de altura, pero los datos de Cassini mostraron que en realidad son mucho mayores.
Esto llevó a los científicos a suponer que Titán no es completamente sólido hasta su núcleo, y a asumir la presencia de un océano subterráneo. “Por otro lado, una capa de hielo fangoso con bolsas de derretimiento extendidas también puede generar deformaciones intensas”, explicó Petricca.
Si Titán tuviera un océano líquido bajo su corteza, la superficie respondería de forma inmediata al tirón gravitatorio de Saturno. “Imaginá estar de pie sobre la superficie y que Saturno pase por encima de tu cabeza. El suelo bajo tus pies se elevaría, y ese abultamiento seguiría de cerca a Saturno”, dijo Petricca.
En cambio, si existe una capa de hielo fangoso con bolsas de agua derretida, eso provocaría disipación de las mareas en el interior, generando un retraso entre la influencia gravitatoria de Saturno y la respuesta del abultamiento en Titán. Ese retraso nunca se había medido antes, pero el equipo de Petricca volvió a analizar los datos de Cassini con técnicas de procesamiento mejoradas y encontró una señal de un retraso de 15 horas en el campo gravitatorio de Titán.
El hallazgo sorprendió al propio Petricca y a sus colegas. “Nunca vi a alguien dudar tanto de un resultado”, dijo el coautor Baptiste Journaux, profesor adjunto de ciencias de la Tierra y del espacio en la Universidad de Washington, refiriéndose a Petricca.
“Pasó meses y meses mirándolo, revisando todo una y otra vez, pidiendo opiniones críticas a algunos de los mejores investigadores del mundo para asegurarse de no estar cometiendo errores”, explicó Journaux a Gizmodo. Pero no había ningún error: los resultados sugerían con fuerza que una capa de hielo de alta presión y consistencia fangosa se encuentra entre el núcleo de Titán y su corteza helada.
Repensar la búsqueda de vida en Titán
Estos resultados ofrecen una nueva y reveladora visión de la estructura y los procesos internos de Titán, y sugieren que su entorno potencialmente habitable podría ser muy distinto de lo que se pensaba hasta ahora.
“Pasamos de buscar un ecosistema de tipo océano abierto a algo que probablemente se parezca mucho más al hielo marino o a acuíferos”, explicó Journaux. “Como no tenemos un océano abierto, creo que incluso las posibles señales de vida serían diferentes”.
Esto cambia prácticamente todo en la forma en que los investigadores buscarán indicios de vida en Titán. Las herramientas, las estrategias, las regiones de interés y las pistas a seguir serán distintas, según Journaux. Aunque esto representa un desafío enorme, “creo que nuestros nuevos resultados hacen que Titán sea aún más interesante”, afirmó Petricca.

“Nuestros modelos indican que debería haber bolsas de agua líquida y templada, con temperaturas de hasta [68 grados Fahrenheit (20 grados Celsius)], que reciclan nutrientes desde el núcleo rocoso de la luna, a través de capas de hielo fangoso caliente, hasta una cubierta sólida de hielo en la superficie”, explicó. “Esto podría tener implicancias importantes para el potencial de habitabilidad de Titán, aunque debo enfatizar que nuestro estudio no profundizó en ese aspecto”.
Tanto Petricca como Journaux esperan que estos hallazgos abran el camino a estudios de habitabilidad mejor adaptados al entorno subterráneo fangoso de la luna. Casi tres décadas después del lanzamiento de Cassini, parece que una nueva era de exploración de Titán recién está comenzando.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.