Durante años, las vitaminas fueron asociadas casi exclusivamente con beneficios para la salud y funciones esenciales para el cuerpo humano. Sin embargo, una reciente investigación encendió las alarmas dentro de la comunidad científica al mostrar que uno de estos nutrientes podría tener un comportamiento inesperado en determinados contextos. El descubrimiento no significa que la vitamina sea perjudicial, pero sí plantea nuevas preguntas sobre cómo algunos tumores logran protegerse y sobrevivir dentro del organismo.
El descubrimiento que sorprendió a los investigadores
El estudio fue realizado por científicos de la Julius-Maximilians-Universität Würzburg y reveló un efecto poco conocido de la vitamina B2, también llamada riboflavina.
Según la investigación, este nutriente puede fortalecer mecanismos que ayudan a las células cancerosas a evitar la ferroptosis, un proceso natural de muerte celular programada relacionado con la eliminación de células dañinas o tumorales.
Los resultados fueron publicados en Nature Cell Biology y despertaron interés porque sugieren que modificar el metabolismo de esta vitamina podría convertirse en una nueva estrategia terapéutica contra ciertos tipos de cáncer.
El trabajo fue liderado por José Pedro Friedmann Angeli, quien junto a su equipo observó que al reducir la disponibilidad de vitamina B2, las células tumorales se volvían mucho más vulnerables a la ferroptosis.
Ese hallazgo abrió una línea de investigación completamente nueva alrededor del papel de los nutrientes en el comportamiento del cáncer.

Cómo una vitamina puede ayudar a proteger células tumorales
La vitamina B2 cumple funciones fundamentales para el organismo. Participa en la producción de energía celular y ayuda a proteger los tejidos frente al daño oxidativo. Se encuentra en alimentos cotidianos como lácteos, huevos, carnes y vegetales verdes.
Pero los investigadores detectaron que justamente esa capacidad protectora podría ser aprovechada también por las células malignas.
El mecanismo identificado involucra a una proteína llamada FSP1, encargada de reforzar las defensas celulares contra procesos de destrucción no deseados. La vitamina B2 actúa como un activador de esta proteína, fortaleciendo una especie de “escudo biológico” que dificulta la eliminación de las células cancerosas.
En experimentos realizados con modelos celulares y edición genética, los científicos comprobaron que, al limitar la presencia de riboflavina, las defensas de los tumores disminuían de manera considerable.
El equipo también utilizó una sustancia natural llamada roseoflavina, producida por bacterias y similar en estructura a la vitamina B2. Los resultados fueron especialmente llamativos porque este compuesto logró inducir la muerte de células tumorales incluso en concentraciones muy bajas.
Según Friedmann Angeli, los experimentos demostraron que intervenir sobre esta vía metabólica es técnicamente posible y podría convertirse en una herramienta prometedora dentro de la oncología.
Qué es la ferroptosis y por qué genera tanto interés
La ferroptosis es un mecanismo de muerte celular programada provocado por daño oxidativo relacionado con el hierro. A diferencia de otros tipos de destrucción celular, este proceso funciona como una defensa natural del cuerpo para eliminar células peligrosas sin generar grandes inflamaciones en los tejidos cercanos.
En los últimos años, numerosos investigadores comenzaron a estudiar la ferroptosis porque muchas células cancerosas desarrollan sistemas especiales para evitar este destino.
El nuevo estudio mostró que la vitamina B2 puede formar parte de esos mecanismos de defensa utilizados por los tumores.
Sin embargo, los científicos remarcaron que las implicancias de la ferroptosis van mucho más allá del cáncer. Distintas investigaciones sugieren que también podría estar involucrada en enfermedades neurodegenerativas y en lesiones provocadas por trasplantes de órganos o episodios de isquemia-reperfusión.
Por ese motivo, comprender cómo funciona este proceso podría abrir puertas no solo en oncología, sino también en otras áreas de la medicina.
El próximo paso que podría cambiar futuras terapias
La investigación fue desarrollada dentro del proyecto DeciFerr, una iniciativa enfocada en estudiar los mecanismos que regulan la ferroptosis en el cáncer.
El programa recibió apoyo del Consejo Europeo de Investigación, que destinó cerca de dos millones de euros para avanzar con el desarrollo de nuevas herramientas terapéuticas.
Actualmente, el equipo trabaja en la creación de inhibidores más efectivos capaces de bloquear el metabolismo de la vitamina B2 en células tumorales. El objetivo es probar estos tratamientos en modelos preclínicos y evaluar si pueden aumentar la sensibilidad de los tumores a la destrucción celular.
Aunque todavía faltan estudios antes de trasladar estos hallazgos a pacientes, el descubrimiento dejó una idea clara dentro de la comunidad científica: incluso sustancias consideradas esenciales para la vida pueden esconder funciones inesperadas cuando interactúan con enfermedades complejas como el cáncer.
[Fuente: Infobae]