Bienvenidos al enésimo capítulo en el interminable debate sobre violencia y videojuegos. Un estudio de la Universidad de Connecticut y Wake Forest asegura que la apariencia humana de los enemigos en un videojuego aumenta la agresividad de los jugadores.

El estudio se ha basado en el estudio de las reacciones físicas y psicológicas de 148 sujetos a lo largo de varias rondas de Quake III Revolution. El juego ha sido elegido precisamente por su variedad de personajes humanos y no humanos. El estudio registra que la proporción de actitudes y lenguaje agresivos son directamente proporcionales a la apariencia humana del oponente. De igual manera, cuando los oponentes son androides u otras criaturas, no se registraron aumentos en los niveles de agresividad.

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El estudio puntualiza que su propósito no es relacionar videojuegos y violencia ni afirmar que esa agresividad luego se traduzca en comportamientos violentos. Ahora sus responsables se proponen ampliarlo a armas y otros estímulos [Uconn Vía Geekosystem].