Cada año, un índice global saca a la luz las fortalezas y debilidades económicas de los países latinoamericanos. Aunque muchos podrían imaginar un panorama predecible, los resultados de este año sorprendieron. Algunos Estados subieron como la espuma gracias a decisiones recientes, mientras otros continúan atrapados en estructuras que frenan su libertad económica. Esta vez, la región nos deja lecciones sobre política, estrategia y persistencia.
Chile vuelve a liderar y confirma su posición privilegiada

Según el informe anual del Heritage Foundation, Chile volvió a posicionarse como el país con mayor libertad económica de América Latina. Con una puntuación de 71,4, no solo lidera la región, sino que se ubicó en el puesto 21 a nivel global. Esta puntuación refleja estabilidad institucional, apertura al comercio y un sistema jurídico relativamente sólido, lo que sigue siendo una excepción en un entorno marcado por cambios e incertidumbres.
Chile, a pesar de atravesar años recientes de protestas y reformas sociales, logra mantener políticas que favorecen la inversión, el respeto a la propiedad privada y la integración a los mercados internacionales. Este equilibrio entre ajustes internos y solidez macroeconómica lo mantiene en la cima, aunque cada año se vuelve más difícil conservar esa posición.
El caso argentino: De los últimos al avance más comentado

Uno de los movimientos más llamativos del ranking fue el de Argentina. El país, históricamente relegado en este tipo de listados por su inestabilidad económica, logró ascender 21 posiciones tras la llegada de Javier Milei al poder. De ocupar el puesto 145 pasó al 124, un salto que el Gobierno argentino celebró como una muestra clara de las reformas que están empezando a dar resultados.
Este cambio se debe principalmente a medidas fiscales, eliminación de regulaciones y una orientación más clara hacia la apertura del mercado. Aunque todavía está lejos de los líderes, el informe destaca su capacidad para iniciar una transformación en un tiempo récord. La incógnita es si podrá sostener ese impulso en un contexto regional desafiante.
Los que se hunden: El estancamiento de Cuba y Venezuela

En el extremo opuesto del ranking aparecen Cuba y Venezuela, con desempeños muy por debajo de la media. Cuba ocupa el penúltimo lugar del mundo, solo por encima de Corea del Norte. Venezuela también se encuentra entre los últimos puestos, reflejando un entorno sin garantías de propiedad, escasa apertura comercial y fuerte intervención estatal.
Estos países, atrapados en modelos cerrados y sistemas de control rígidos, no han mostrado avances significativos en años. El informe subraya que, mientras otros países intentan reformas, estas naciones permanecen ancladas en modelos económicos que limitan severamente la libertad de sus ciudadanos y empresas.
Un mapa en movimiento que deja lecciones claras
El ranking de 2024 no solo mide políticas económicas, sino también señales de cambio. Mientras algunos países confirman su liderazgo, otros muestran voluntad de transformación, y unos pocos siguen atrapados en modelos fallidos. La región ofrece hoy más contrastes que certezas, y eso la convierte en un territorio donde cada decisión política puede alterar el curso de una década.