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Los incas no fueron los primeros: siglos antes ya existía una red comercial capaz de cruzar los Andes con animales extraños vivos

Los nuevos hallazgos contradicen la visión “inca céntrica” de la historia de Sudamérica, según afirman los investigadores.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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En civilizaciones anteriores a la del imperio inca las coloridas plumas de los loros del Amazonas eran un símbolo de poder, además de una declaración de la moda. Esos primeros líderes de la moda hicieron lo indecible para tener las plumas más bellas y brillantes, al punto de insistir en que se transportaran loros vivos por las montañas, según sugiere un nuevo trabajo de investigación.

Un equipo internacional de investigadores descubrió una cantidad de plumas perfectamente preservadas, pertenecientes a loros tropicales. Estaban en una tumba excepcionalmente seca en Pachacamac. El equipo secuenció el ADN de las plumas y halló que probablemente fueran de cuatro especies de loros salvajes del trópico. Además, un análisis químico reveló que esos loros vivieron en cautiverio cerca de la costa, lugar que no era su hábitat natural, y tampoco donde se hallaron las plumas. Los hallazgos del estudio se publicaron hoy en Nature Communications.

“Nuestro estudio reveló el ingenio e impulso humano por resolver los desafíos físicos y logísticos de conseguir lo deseado cubriendo grandes distancias: los Andes, mucho antes de que surgiera el poderoso imperio inca”, le dijo a Gizmodo Izumi Shimada, principal autor del trabajo y antropólogo retirado de la Universidad de Illinois del sur.

Plumas en tierras secas

A principios de los años 2000 Shimada dirigió el Proyecto Arqueológico Pachacamac, que descubrió una gran tumba intacta perteneciente a un miembro de la élite del Reino Ichma, sociedad preincaica de entre los años 1100 y 1460. Entre los 35 bultos funerarios que recogió el equipo, había cinco que contenían coloridos ornamentos con plumas de ave.

Se trataba de una “anomalía ecológica”, que dio lugar a otro proyecto, según le dijo a Gizmodo George Olah, principal autor del estudio y genetista interdisciplinario de la Universidad Nacional Australiana.

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© George Olah – shutterstock

“Siempre se supo que los loros del Amazonas eran muy valiosos para las culturas de las Américas. Pero faltaba responder algunas preguntas, como la identidad exacta de las aves, su proveniencia, cómo se conseguían las plumas, y quiénes participaban de su comercialización”, añadió Shimada.

Loros nómades del pasado

Ante todo, el equipo buscó identificar a qué loros pertenecían las plumas, y al secuenciar el ADN de las antiguas plumas identificaron cuatro especies: el papagayo escarlata, el papagayo rojo y verde, el papagayo azul y amarillo, y el amazónico, todos nativos de las selvas tropicales bajas, del lado opuesto de los Andes al del Reino Ichma.

Pero además, la rica diversidad genética de las muestras indicaba que esos loros habían nacido salvajes. Lo extraño de la cuestión no terminaba allí porque cuando reconstruyeron la dieta d ellos loros utilizando la química de isótopos, encontraron alto contenido de carbono, común en cosas como el maíz, según afirmó Shimada. Eso sugería que la dieta de los loros había sido costera.

La ruta de los loros

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© Beso Khidesheli – shutterstock

El equipo sospecha que “atraparon a los loros en la selva, los transportaron vivos en el cruce de los Andes, y los mantuvieron en cautiverio en algún lugar de la costa del Pacífico”, según explicó Olah. “Pasamos de solo identificar a una especie en el registro arqueológico a seguir su viaje y su dieta en ecosistemas totalmente diferentes”, indicó.

Para confirmar la hipótesis usaron un modelo espacial con el mapa de las potenciales rutas que podrían haber seguido los loros vivos para ir desde la selva del Amazonas hasta Ichma. El ejercicio presentó dos posibilidades: una ruta al norte, hacia la costa norte del Perú pasando por el imperio Chimú, contemporáneo de los Ichma; o una ruta “con más desafíos”, hacia el este, cruzando los Andes hacia Pachamac, dijo Shimada.

La evidencia arqueológica indica que sería la primera opción, según explicó. “Más allá de la ruta que siguieran, nuestro estudio revela una economía compleja y el comercio a larga distancia de la cultura Ichma, mucho antes de que lo hicieran los incas”.

Un nicho de la historia poco explorado

Lo importante es que los nuevos hallazgos contradicen la “visión inca céntrica” de la historia de Sudamérica, explicó Olah. El consenso académico general era que las sociedades preincaicas eran más aisladas, pero este estudio lo contradice al demostrar que “gestionaban redes logísticas sofisticadas y a largas distancias”.

De hecho, desear plumas exóticas y coloridas es una cosa, pero tener el “ingenio y motivación para resolver desafíos físicos y logísticos es algo diferente”, dijo Shimada. En sentido más amplio los hallazgos también echan luz sobre “muchos trabajos y ornamentos con plumas, bien preservados y de tiempos prehispánicos que están en varios museos de Perú y de Chile, y que esperan que les dediquemos atención”, añadió.

“El mundo antiguo estaba mucho más interconectado de lo  que imaginamos”, concluyó Olah. “Entender cómo las sociedades antiguas usaban, gestionaban y comercializaban estas emblemáticas especies nos brinda una base mucho más profunda para nosotros y nuestra forma de conservarlas hoy, protegiéndolas de los riesgos antropogénicos modernos”.

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