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Los incas vestían a las llamas con borlas y les pintaban la cara, para luego probablemente enterrarlas vivas

No sorprende que el hallazgo refute la forma en que las crónicas coloniales entendían los rituales de los incas.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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El gran imperio inca ha dejado un legado de economía, ciencia, arte, religión y sacrificios rituales. Según un nuevo estudio, los rituales sagrados incluían también a llamas y cobayos.

En investigaciones recientes efectuadas en Tambo Viejo, el arqueólogo peruano Lidio Valdez y sus colegas desenterraron una inusual colección de llamas y cobayos naturalmente momificados. Las llamas, en particular, tenían coloridas borlas y collares, pintura de color rojo en el rostro, y hojas de coca metidas en la lana, aspecto importante porque los incas consideraban que la planta de coca era divina. La posición de las llamas indica que se trataba de un sacrificio ritual, como lo informa el equipo en su trabajo publicado en Ñawpa Pacha. Si su interpretación es válida, entonces resulta una complicación para las fuentes escritas que afirmaban que las hojas de coca se quemaban durante los rituales.

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©Valdez et al., 2026

Tambo viejo es un sitio relacionado con la ocupación inca, con un registro arqueológico particularmente especial, le dijo a Gizmodo Vandez, que hoy trabaja en la Universidad de Calgary de Canadá. Por ejemplo, solo en Tambo Viejo se han hallado cobayos momificados “bella y naturalmente”, indicó. Y dijo que “en ningún otro asentamiento inca se ha informado algo similar”.

Entre dioses

Según Valdez, los registros arqueológicos indican que mediante rituales y ofrendas se “negociaba” con los dioses dueños de la tierra que ocupaban los incas. La idea era que los regalos “presentados en contexto de ritual” hicieran que los dioses les respondieran con buena suerte, explican los investigadores en el trabajo. Tal parece que los más valiosos eran los sacrificios de niños, pero más común era que ofrendaran animales domesticados como las llamas y los cobayos, añaden los arqueólogos.

El registro externo más antiguo de estos sacrificios está en crónicas de los españoles de los siglos XVI y XVII, según el trabajo. Un relato escrito por Pedro de Cieza de León menciona que los incas apretaban hojas de coca entre los dientes, y luego se enteró al interactuar con los incas, que la planta tenía para ellos un significado espiritual. Los extranjeros observaban que los incas depositaban hojas de coca en santuarios y lugares especiales.

Sin embargo, esos relatos son “generales y no dan detalles sobre el contexto”, indica el equipo. Hay documentos españoles que dicen que se quemaban las hojas, pero como las hojas de coca son tan frágiles, rara vez sobreviven y los estudiosos no han podido confirmarlo.

Antigua ofrenda

En la reciente excavación Valdez y sus colegas se centraron en el área llamada Estructura 4, un recinto con paredes de piedra de unos 432 metros cuadrados. Las investigaciones anteriores habían detectado una acumulación de semillas de coca, lo que sugiere que era un recurso disponible en la localidad de Tambo Viejo. Pero los investigadores no lograron encontrar hojas de coca para respaldar su hipótesis, hasta que estudiaron la Estructura 4.

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©Valdez et al., 2026

Descubrir hojas de coca fue importante en sí, pero en el edificio había más sorpresas ocultas. Encontraron 44 llamas, nueve de las cuales estaban amontonadas en un rincón. Milagrosamente, en la lana de las llamas había fragmentos de hojas de coca, y los animales estaban ricamente decorados con accesorios y pintura de color rojo. Las llamas estaban cubiertas con una capa de arena y cuatro cobayos, y el santuario estaba sellado con una capa de arcilla.

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© Valdez et al., 2026

¿Quemadas o enterradas?

Tal parece que sobre las llamas se encendió un fuego aunque no se sabe si se quemaron allí hojas de coca. Un análisis biológico de los animales mostró que la mayoría eran crías, con señales mínimas de trauma físico. Esto también contradice las fuentes etnohistóricas, es decir las crónicas de la era de los conquistadores, que decía que los incas quemaban sus ofrendas de cobayos, indican los del equipo. Los nuevos hallazgos implican que probablemente enterraron a los animales cuando aún estaban vivos, y que los asfixiaron para estos rituales.

“Si los incas eran capaces de enterrar niños vivos, es razonable pensar que hicieran algo parecido con los animales”, escribieron los investigadores en su trabajo.

Valdez expresó: “Tal vez nunca sepamos las razones por las que hacían estos sacrificios. Los incas sabían que ocupaban tierras que pertenecían a otros pueblos y para legitimar su presencia tenían que negociar con las poderosas deidades. Los rituales eran el medio para hacerlo”.

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