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Ciencia

Los Manuscritos del Mar Muerto guardaban un secreto durante siglos: revelan que algunos fueron escritos por autores bíblicos

Un sistema de inteligencia artificial analizó la escritura de los Manuscritos del Mar Muerto y encontró pistas sorprendentes sobre su antigüedad. Los resultados podrían cambiar lo que sabemos sobre cuándo se escribieron algunos textos bíblicos.
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Durante décadas, los Manuscritos del Mar Muerto han sido considerados uno de los hallazgos arqueológicos más extraordinarios del siglo XX. Descubiertos en cuevas cercanas al mar Muerto a mediados del siglo pasado, estos fragmentos antiguos incluyen algunas de las copias más tempranas conocidas de textos bíblicos y escritos religiosos del judaísmo antiguo.

Sin embargo, a pesar de su enorme importancia histórica, uno de los grandes interrogantes siempre ha sido determinar con precisión cuándo fueron escritos muchos de esos documentos. Ahora, gracias a una nueva herramienta tecnológica basada en inteligencia artificial, los investigadores han encontrado indicios que podrían modificar la cronología tradicional de algunos de estos textos y acercarlos mucho más al momento en que habrían sido redactados originalmente.

Una inteligencia artificial entrenada para descifrar la evolución de la escritura

El estudio fue llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores que decidió combinar métodos científicos tradicionales con herramientas de aprendizaje automático. Para ello desarrollaron un sistema de inteligencia artificial diseñado específicamente para analizar estilos de escritura antiguos y detectar patrones en la forma en que la caligrafía evolucionó a lo largo de los siglos. El programa fue llamado Enoch, en referencia a una figura bíblica vinculada con el conocimiento y los textos antiguos, y su objetivo principal era ofrecer una forma más objetiva de estimar la antigüedad de manuscritos que no contienen fechas escritas.

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© Museo de la Biblia (AP)

El procedimiento comenzó con el análisis de varios documentos históricos procedentes de diferentes yacimientos arqueológicos situados en la región que hoy corresponde a Israel y Cisjordania. Algunos de estos textos fueron sometidos primero a datación por radiocarbono, un método ampliamente utilizado para calcular la edad de materiales orgánicos mediante el estudio de sus isótopos. Esas fechas científicas sirvieron como base para entrenar al algoritmo, que comenzó a estudiar miles de detalles de la escritura de cada documento, desde la forma de las letras hasta la inclinación de los trazos y la relación entre distintos caracteres.

Con el tiempo, el sistema logró identificar patrones que revelaban cómo había cambiado la escritura a lo largo de generaciones. Gracias a ese aprendizaje, el programa fue capaz de analizar manuscritos sin fecha conocida y estimar de manera independiente el período en que probablemente fueron escritos, lo que abre la puerta a un nuevo enfoque para reconstruir cronologías históricas basadas en la evolución de la escritura.

La prueba con los manuscritos más famosos del mundo antiguo

Una vez entrenado el sistema, los investigadores decidieron ponerlo a prueba con uno de los conjuntos de textos antiguos más estudiados del planeta: los Manuscritos del Mar Muerto, hallados originalmente en las cuevas de Qumrán. En total, el programa analizó 135 fragmentos de estos rollos, muchos de los cuales contienen copias tempranas de libros que posteriormente formarían parte de la Biblia.

Tras procesar las imágenes y estudiar los rasgos caligráficos, la inteligencia artificial generó estimaciones sobre la antigüedad de cada manuscrito. Esos resultados fueron luego revisados por especialistas en paleografía, la disciplina que se dedica al análisis de escrituras antiguas, quienes evaluaron si las fechas sugeridas por el algoritmo eran plausibles desde el punto de vista histórico.

Los expertos concluyeron que cerca del 79% de las estimaciones realizadas por la inteligencia artificial podían considerarse realistas, mientras que el resto se situaba fuera de los rangos esperados o resultaba difícil de evaluar con certeza. Aunque el sistema no es infalible, el nivel de precisión obtenido fue suficiente para demostrar que la herramienta puede convertirse en un apoyo valioso para los investigadores que trabajan con manuscritos antiguos.

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© Teo K – shutterstock

Un resultado que podría cambiar la cronología de algunos textos bíblicos

El hallazgo más interesante del estudio no fue únicamente la capacidad del algoritmo para analizar la escritura, sino lo que revelaron algunas de sus estimaciones. Durante años, la mayoría de los Manuscritos del Mar Muerto se habían fechado entre aproximadamente 250 antes de Cristo y el año 66 después de Cristo, una cronología establecida principalmente a partir del análisis tradicional de la caligrafía y del contexto arqueológico de los hallazgos.

Sin embargo, al combinar el análisis de inteligencia artificial con los datos obtenidos mediante radiocarbono, los investigadores detectaron que varios de estos textos podrían ser considerablemente más antiguos de lo que se creía hasta ahora. En algunos casos, ambas metodologías coincidieron en situar ciertos fragmentos en períodos anteriores a las estimaciones tradicionales, lo que sugiere que algunas copias bíblicas podrían haberse producido mucho más cerca de la época en que vivieron los autores originales de esos textos.

Esta posibilidad resulta especialmente fascinante para historiadores y especialistas en estudios bíblicos, ya que implica que algunos fragmentos de los rollos de Qumrán podrían no ser simples reproducciones tardías, sino testimonios extremadamente tempranos de tradiciones literarias que terminarían dando forma a algunos de los textos más influyentes de la historia religiosa.

Una nueva herramienta para explorar el pasado

Los autores del estudio sostienen que herramientas como Enoch podrían transformar la forma en que se investigan los manuscritos antiguos. Tradicionalmente, la datación basada en la escritura dependía casi exclusivamente del criterio de especialistas que comparaban manualmente estilos caligráficos de distintos períodos, un método que, aunque muy sofisticado, siempre implicaba cierto grado de interpretación. La inteligencia artificial introduce ahora un enfoque complementario que permite analizar grandes cantidades de datos visuales y detectar patrones de evolución de la escritura con una precisión difícil de alcanzar mediante observación humana.

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© Gorodenkoff – shutterstock

Según los investigadores, este tipo de tecnología funciona casi como una máquina del tiempo digital, capaz de observar las huellas que dejaron los escribas del pasado y situarlas dentro de una cronología histórica más precisa. Además, el sistema no se limita a los Manuscritos del Mar Muerto, ya que podría aplicarse en el futuro al estudio de otras colecciones de documentos antiguos que contienen fragmentos parcialmente fechados, desde textos religiosos hasta archivos administrativos o literarios de distintas civilizaciones.

Aunque los científicos reconocen que aún se necesitan más estudios y más datos para afinar las estimaciones cronológicas, el trabajo demuestra que la colaboración entre arqueología, ciencias naturales e inteligencia artificial puede abrir nuevas ventanas para comprender el pasado. En cierto modo, esta combinación de disciplinas está permitiendo observar con mayor claridad las manos que escribieron algunos de los textos más antiguos del mundo y acercarnos un poco más al momento en que esas palabras fueron plasmadas por primera vez sobre pergamino.

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