Saltar al contenido
Tecnología

Tesla está apostando todo a un robot humanoide que aún no hemos visto en detalle. Elon Musk asegura que Optimus será el producto más grande de la historia y ya está rediseñando fábricas enteras para fabricarlo

La compañía ha decidido parar la producción de algunos de sus coches más emblemáticos para centrarse en Optimus. Detrás hay una inversión de 25.000 millones de dólares y una estrategia que sitúa la robótica y la IA por encima del negocio automotriz.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Hay momentos en los que una empresa deja de optimizar lo que ya tiene… y decide cambiar de juego. Tesla parece estar justo ahí. Lo que empezó como una compañía centrada en coches eléctricos lleva tiempo girando hacia otra cosa, pero ahora el cambio ya no es sutil: es estructural.

Y tiene nombre propio: Optimus.

De fabricar coches a construir robots (y hacerlo rápido)

Tesla está apostando todo a un robot humanoide que aún no hemos visto en detalle. Elon Musk asegura que Optimus será el producto más grande de la historia y ya está rediseñando fábricas enteras para fabricarlo
© Getty Images / Sebastian Gollnow / picture alliance.

Durante la última presentación de resultados, Elon Musk lanzó una afirmación difícil de ignorar: el robot humanoide de Tesla será “probablemente el producto más grande jamás creado”. No es solo una frase. La compañía ya está tomando decisiones que respaldan esa idea.

La planta de Fremont, una de las más importantes de Tesla, dejará de producir modelos como el Model S y el Model X para reconvertirse en una línea dedicada a Optimus. El objetivo es hacerlo en apenas cuatro meses, un plazo que el propio Musk calificó como una “velocidad insana”. Desmontar una fábrica y volver a montarla en ese tiempo no es habitual en la industria. Aquí parece ser parte del plan.

Una inversión que apunta mucho más allá del robot

El giro no se limita a la producción. Tesla planea invertir más de 25.000 millones de dólares hasta 2026, el doble de sus niveles anteriores. Pero ese dinero no va solo a Optimus.

La apuesta es más amplia: inteligencia artificial, robótica avanzada y, sobre todo, chips propios. Aquí entra en juego Terafab, un proyecto que Tesla desarrolla junto a SpaceX e Intel para fabricar semiconductores. La idea es clara: no depender de terceros en algo que consideran crítico.

Según Musk, no hay forma de garantizar el suministro de chips de IA si no los producen ellos mismos. El plan incluye una planta de unos 3.000 millones de dólares en Texas, diseñada para integrar todo el proceso, desde la fabricación hasta el empaquetado. En el centro estará el nuevo chip AI5.

Un producto complejo… y todavía en secreto

Si algo caracteriza a Optimus en este punto es lo poco que sabemos. Tesla mantiene el desarrollo bajo un nivel de confidencialidad bastante alto. Musk lo justifica de forma directa: sus competidores analizan cada detalle público para replicarlo.

Aun así, hay algunas pistas. El robot integrará más de 10.000 componentes únicos, lo que explica por qué la producción inicial será lenta. No es un producto que pueda escalarse de un día para otro. Pero el plan está ahí. Y no se queda en Fremont.

Tesla ya proyecta una segunda gran planta en Texas, con inicio de operaciones previsto para 2027. La idea es ampliar la producción en paralelo a medida que el sistema se estabilice.

El negocio actual sigue… pero ya no es el centro

Tesla está apostando todo a un robot humanoide que aún no hemos visto en detalle. Elon Musk asegura que Optimus será el producto más grande de la historia y ya está rediseñando fábricas enteras para fabricarlo
© YouTube / Tesla.

Mientras tanto, Tesla no abandona del todo sus otras áreas. El sistema de conducción autónoma Full Self-Driving sigue creciendo, con más de un millón de usuarios activos y despliegues previstos en Europa y China.

La división energética también muestra números sólidos, con márgenes elevados y nuevas plantas en camino. Pero el mensaje es claro: esas áreas ya no son el foco principal. El centro de gravedad se está moviendo.

Una apuesta que cambia la identidad de Tesla

Todo esto tiene un coste. La compañía ya anticipa flujo de caja libre negativo en el corto plazo debido a la magnitud de la inversión y la construcción simultánea de nuevas infraestructuras. No es un ajuste puntual. Es una estrategia deliberada.

Tesla está apostando a integrar verticalmente su tecnología, controlar su producción y posicionarse en sectores que van más allá del automóvil. Y en ese contexto, Optimus no es solo un producto más. Es, probablemente, el intento de redefinir qué es Tesla… y en qué quiere convertirse.

Compartir esta historia

Artículos relacionados