Hace cien años, un artículo recibido en la revista Zeitschrift für Physik sacudió los cimientos de la física. Firmado por un investigador de apenas 23 años, Werner Heisenberg, abrió la puerta a un universo extraño e incomprensible para la intuición: la física cuántica. Aquellos meses dieron inicio a una avalancha de descubrimientos que no solo revolucionaron la ciencia, sino que todavía hoy siguen definiendo cómo vivimos, nos comunicamos y entendemos el mundo.
El momento de Heisenberg
En julio de 1925, Heisenberg presentó su trabajo sobre la “mecánica cuántica matricial”, la primera formulación coherente de la nueva teoría. Su juventud le permitió romper con las viejas ideas de órbitas electrónicas que dominaban desde Bohr y Sommerfeld. Inspirado por debates con grandes figuras como Niels Bohr y Max Born, se lanzó a construir una teoría “loca”, basada únicamente en magnitudes observables.
One hundred years ago, a 23-year-old postdoc named Werner Heisenberg completed a calculation that would become the heart of quantum mechanics, a radical yet stunningly accurate theory of the atomic and subatomic world. https://t.co/HKlGPhQru2 pic.twitter.com/e9sm5Rkw3y
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De la vieja física al salto radical
La “vieja teoría cuántica” acumulaba incongruencias desde principios del siglo XX. Born ya advertía en 1923 que era necesario reconstruir el edificio conceptual desde cero. Heisenberg lo hizo al eliminar las órbitas electrónicas, reemplazándolas por un formalismo matemático capaz de explicar los espectros atómicos. Como Einstein antes con la relatividad, se atrevió a pensar sin modelos visibles.
El retiro en Heligoland
Enfermo de alergias, Heisenberg se aisló en la isla alemana de Heligoland. Allí, entre paseos y soledad, logró avanzar sin distracciones. Según su propia autobiografía, fue en esas jornadas donde encontró la clave para articular la nueva teoría, que cambiaría radicalmente la comprensión del movimiento de los electrones.
Einstein contra la cuántica
Hace 120 años, el 3 de septiembre de 1905, nació en New York el físico experimental Carl David Anderson, célebre por descubrir el positrón, en 1932, la entipartícula del electrón, primera evidencia de antimateria, tal como Dirac lo había previsto teóricamente en 1928…
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El nacimiento de la nueva física no estuvo libre de resistencias. Einstein, que había sido pionero con el efecto fotoeléctrico, rechazó la interpretación cuántica. “Un buen chiste no debe repetirse demasiado”, dijo al criticar a Heisenberg. Sin embargo, la revolución ya era imparable. Entre 1925 y 1927 se publicaron casi 200 artículos sobre mecánica cuántica.
El Congreso de Bruselas de 1927
La culminación simbólica llegó en el V Congreso Solvay, con el famoso debate entre Einstein y Bohr sobre si “Dios juega a los dados”. La foto grupal de 29 científicos —con Marie Curie como única mujer— quedó en la historia como la más inteligente jamás tomada. Allí se consolidó la física cuántica como la gran teoría del siglo.
Los desafíos de hoy
Un siglo después, la física cuántica es pilar de tecnologías como los láseres, la resonancia magnética y las telecomunicaciones seguras. Pero arrastra desafíos: la escasa presencia de mujeres en el sector (menos del 2% en puestos clave, según Unesco) y la brecha entre países del norte y del sur. Lo cierto es que aquellos meses frenéticos siguen marcando el presente y el futuro de la humanidad.
Fuente: BBC News.