Imagina un pingüino de hace 60 millones de años: sin depredadores terrestres que lo acechasen y armado con un pico recto y puntiagudo para arponear peces. Esa es la imagen que acaba de reconstruir la ciencia gracias a fósiles excepcionales descubiertos en Nueva Zelanda. Estos hallazgos no solo cambian la percepción sobre cómo se alimentaban los primeros pingüinos, sino que también demuestran que su diversidad y adaptación fueron mucho mayores de lo que se creía.
Los picos en forma de daga: un arma evolutiva
El estudio, liderado por Gerald Mayr y publicado en Zoological Journal of the Linnean Society, describe cuatro nuevas especies fósiles halladas en la formación Waipara Greensand, con una antigüedad de entre 62 y 58 millones de años. Entre los restos destacan cráneos completos y picos largos y afilados, una característica desconocida hasta ahora en pingüinos. Según los investigadores, estas aves no atrapaban a sus presas como las actuales, sino que las ensartaban con rapidez bajo el agua.

Una explosión de formas en la antigua Nueva Zelanda
El contexto jugó un papel decisivo. La ausencia de depredadores terrestres permitió que los primeros pingüinos perdieran la capacidad de volar y experimentaran con nuevas morfologías. Algunas especies alcanzaron tamaños similares a los de un ser humano. Esta libertad ecológica favoreció una diversificación temprana y rápida, justo después de la extinción de los dinosaurios. Nueva Zelanda se convirtió, así, en un auténtico laboratorio evolutivo.
De cazadores terrestres a buceadores expertos
Aunque los picos tipo daga fueron eficaces durante millones de años, acabaron desapareciendo. Mayr y su equipo sugieren que la adaptación a inmersiones más largas llevó a picos más cortos y variados, optimizados para diferentes tipos de presas como peces pequeños, kril o calamares. Con este cambio, los pingüinos se transformaron en los buceadores especializados y sociales que hoy conocemos en la Antártida, Sudamérica o Sudáfrica.
Meet Pakudyptes hakataramea, a new tiny penguin described in a paper published a few days ago by Tatsuro Ando et al.
This lil bird is known from late Oligocene remains from New Zealand 🇳🇿. It also represents the oldest-known little penguin.#paleoart pic.twitter.com/iz0QcjbrYa
— .🔅𝖆𝖘𝖙𝖗𝖆𝖕𝖎𝖔𝖓𝖙𝖊🔅. (@astrapionte) August 2, 2024
La cuna de los pingüinos modernos
Los fósiles hallados confirman que Nueva Zelanda fue el epicentro de la evolución de los pingüinos. Desde allí, estas aves se expandieron a otros continentes y colonizaron ambientes extremos. Este registro fósil no solo documenta su origen, sino también los grandes giros de su historia: de aves cazadoras terrestres a nadadores marinos adaptados al frío.
Fuente: Infobae.