La llegada de capitales foráneos suele ser un termómetro de confianza para las economías emergentes, y en América Latina los datos de 2024 dejan un mensaje claro: tres países están captando la atención de los inversores globales. Más allá de las cifras récord, el tipo de inversión y los sectores involucrados dibujan un panorama complejo sobre el futuro económico regional.
Un crecimiento desigual en la inversión extranjera

La inversión extranjera directa (IED) en América Latina subió un 7,1% en 2024, alcanzando los US$189.000 millones, equivalentes al 2,8% del PIB regional. Sin embargo, gran parte de este incremento se debe a la reinversión de utilidades por parte de empresas ya instaladas, más que a la llegada de nuevos actores al mercado latinoamericano. Expertos señalan que este estancamiento en nuevas inversiones revela un interés limitado de multinacionales por establecerse en la región, pese a la confianza que muestran algunas economías.
Perú, el gran imán de capital fresco

Con un crecimiento del 57% en su IED, Perú se distingue del resto por recibir nuevos aportes de capital, superando los US$6.800 millones. La apertura económica en sectores clave como minería, energía e infraestructura, sumada al repunte global de los precios de las materias primas, impulsó esta alza. Tres megaproyectos –una carretera en Lima, una planta de amoniaco verde y la expansión de la mina Antamina– reforzaron la confianza internacional en el país andino.
México y Brasil: reinversión y manufactura como motores
México logró un aumento del 48% en IED, principalmente gracias a la reinversión de empresas ya operando allí y al fenómeno del nearshoring, favorecido por su cercanía a Estados Unidos en medio de tensiones comerciales con China. El sector manufacturero fue el principal receptor, con Estados Unidos, Japón y Alemania liderando las inversiones.
Brasil, por su parte, atrajo un 14% más de capitales extranjeros, también a través de reinversión, destacando la industria manufacturera enfocada en derivados del petróleo, biocombustibles y coque. Los analistas consideran estas cifras alentadoras, ya que este tipo de inversiones suele generar empleos y valor agregado a la producción nacional.
Mientras tanto, Argentina, Chile y Colombia se ubicaron entre los países con mayor caída en la llegada de capital extranjero, evidenciando la marcada disparidad en la región y los desafíos que aún enfrenta América Latina para atraer inversiones nuevas y sostenibles.