El clima de la Tierra siempre ha cambiado. Durante los últimos 800.000 años se alternaron periodos glaciales y etapas más cálidas, impulsados en buena medida por pequeñas variaciones en la órbita terrestre.
Sin embargo, el calentamiento actual es diferente por dos motivos: está ocurriendo en apenas unas décadas y coincide con un rápido aumento de los gases de efecto invernadero emitidos por las actividades humanas.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático concluyó que la influencia humana ha calentado inequívocamente la atmósfera, el océano y la superficie terrestre. No se trata de una conclusión basada en una sola medición, sino en numerosas pruebas independientes que encajan entre sí.
El planeta se está calentando
Las temperaturas se registran mediante miles de estaciones meteorológicas, barcos, boyas y satélites. Diferentes organismos científicos procesan esos datos con métodos propios y obtienen prácticamente la misma tendencia.

La temperatura media mundial de 2025 estuvo aproximadamente 1,43 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900. Fue el segundo o tercer año más cálido registrado, solo por detrás de 2024 en varios conjuntos de datos. Los once años comprendidos entre 2015 y 2025 fueron los más cálidos de todo el registro instrumental.
Los archivos naturales permiten ampliar la comparación mucho más allá de los termómetros. Los núcleos de hielo, los sedimentos oceánicos, los corales y los anillos de los árboles conservan información sobre las temperaturas y la composición atmosférica del pasado.
Estos registros muestran que la superficie terrestre se ha calentado desde 1970 más rápidamente que durante cualquier otro periodo de 50 años de, al menos, los últimos dos milenios. El ritmo actual también es unas diez veces superior al calentamiento medio que siguió a una era glacial.
También sabemos qué está causando el calentamiento
El dióxido de carbono retiene parte de la radiación infrarroja que la Tierra intenta devolver al espacio. Este efecto se conoce desde el siglo XIX y puede medirse tanto en laboratorios como mediante instrumentos instalados en satélites.
La concentración atmosférica de CO₂ supera actualmente las 430 partes por millón, frente a aproximadamente 280 antes de la Revolución Industrial. Su composición química contiene además una señal reveladora: la proporción de carbono pesado está disminuyendo y el oxígeno atmosférico también cae ligeramente, dos huellas características de la combustión de carbón, petróleo y gas.
El Sol no explica la tendencia. La energía solar recibida por la Tierra ha seguido sus ciclos naturales sin un aumento neto desde mediados del siglo XX. Los modelos climáticos que incluyen solamente variaciones solares y erupciones volcánicas no consiguen reproducir el calentamiento observado después de 1950; sí lo hacen cuando incorporan las emisiones humanas.
La atmósfera presenta incluso la distribución esperada por el efecto invernadero: la superficie y la troposfera se calientan mientras las capas superiores de la estratosfera se enfrían. Si el Sol fuese el responsable, el calentamiento debería producirse en prácticamente todas las capas.
🚨🌎 ¡La Tierra entró en números rojos!
Este 30 de julio se alcanzó el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, la fecha en la que la humanidad ya consumió todos los recursos que el planeta puede regenerar durante 2026.
Según Global Footprint Network, indicador retomado por la… pic.twitter.com/IpXUE5Y6ki
— Luis Gabriel Velázquez (@soyluisgabriel1) July 30, 2026
El calor aparece en todo el sistema terrestre
El calentamiento no se limita al aire. El océano acumula gran parte de la energía adicional y su contenido de calor alcanzó niveles récord en 2024, con datos preliminares que mostraron una nueva subida durante 2025.
Al calentarse, el agua se expande. A esto se suma el deshielo terrestre. Los satélites muestran que el nivel medio mundial del mar ha aumentado unos 10,2 centímetros desde 1993 y que su velocidad de subida se ha más que duplicado durante ese periodo.
Entre 2002 y 2025, Groenlandia perdió alrededor de 264.000 millones de toneladas de hielo al año y la Antártida unas 135.000 millones. La extensión del hielo marino del Ártico en septiembre, por su parte, disminuye aproximadamente un 12,2% por década respecto del promedio de 1981-2010.
Los glaciares de montaña también retroceden prácticamente en todo el planeta. Desde 1975 han perdido más de 9.000 gigatoneladas de hielo, y ocho de los diez peores años registrados ocurrieron desde 2016.
Ninguna de estas pruebas funciona de manera aislada. La temperatura, el contenido de calor oceánico, el nivel del mar, el hielo, la química atmosférica y las observaciones satelitales apuntan en la misma dirección.
La discusión científica ya no gira en torno a si el cambio climático existe o si los seres humanos lo están causando. Las grandes preguntas actuales son cuánto seguirá aumentando la temperatura, qué impactos tendrá en cada región y con qué rapidez se reducirán las emisiones que alimentan ese calentamiento.