En todo el mundo las personas han estado adornando sus cuerpos con tatuajes durante miles de años. Si bien uno de los tatuados antiguos más famosos es Otzi el Hombre de Hielo – cuyos restos de 5.300 años descubrieron unos turistas en la frontera entre Italia y Austria en 1991 –, los expertos empezaron a prestar más atención a una antigua región del otro lado del Mediterráneo.
En un trabajo publicado hoy en PNAS, se investigaron más de 1.000 restos humanos del valle del río Nilo, región que solía formar parte de la antigua Nubia. Su análisis reveló que en la región había más personas tatuadas de las que se sabía, y apuntó a un cambio en la práctica del tatuaje, en línea con la llegada del cristianismo a esa zona.
Antiguos vecinos de Egipto
Nubia es una región que se extiende a lo largo y ancho de partes de Egipto y Sudán junto al río Nilo. Allí había civilizaciones y reinos que la ocuparon a lo largo de su rica historia. El reino más conocido, quizá, es Cus, que conquistó Egipto en el siglo ocho a.C.
Anne Austin, autora principal del trabajo e investigadora del Departamento de Historia de la Universidad de Missouri-St. Louis estudió junto a sus colegas 1.048 restos con técnicas de imágenes multiespectrales que les permitieron buscar evidencia de tatuajes en muestras de piel preservada. Los restos correspondían a tres sitios arqueológicos del valle del río Nilo en lo que hoy es Sudán, y datan de entre 350 a.C. y 1400 a.C. El equipo buscaba determinar la existencia, extensión y demografía de los pueblos que acostumbraban llevar tatuajes.
El cristianismo en Nubia

Identificaron tatuajes en 27 personas, de los cuales varios correspondían al sitio de Kulubnarti de la era cristiana. Allí no se habían documentado restos tatuados, pero encontraron que había mujeres y varones de todas las edades, desde bebés a adultos mayores, que llevaban tatuajes. Aunque ya se sabía que en la antigua Nubia y en especial, en el valle del Nilo había pueblos que se tatuaban, el trabajo del equipo aumentó la cantidad de registros documentados de personas tatuadas en la antigüedad en ese valle, en casi un 100%.
La forma de las marcas indica que los tatuajes se creaban con navajas en lugar de agujas. Y el análisis microscópico de los tatuajes también reveló un cambio en la tradición del tatuaje durante la era medieval, cuando llegó el cristianismo a la región. Los tatuajes en el rostro reemplazaron a los patrones de rombos punteados de la era precristiana que adornaban el cuerpo, y los diseños en cruz que se tatuaban en las manos.
En el mundo académico los resultados de este trabajo muestran que los métodos multiespectrales pueden echar luz sobre las antiguas costumbres del tatuaje. Para nosotros, aporta más información sobre la historia de un arte que sigue atrayendo a las personas en nuestros días.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.