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Ciencia

Una “momia de hielo” de 2.000 años, con tatuajes imposibles

Tal como sucede hoy, en la antigua Siberia el arte de tatuar requería un aprendizaje formal y sensibilidad artística, según los investigadores.
Por Natalia Mesa Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Por primera vez los arqueólogos han podido ver en detalle los elaborados tatuajes de una “momia del hielo» de 2.000 años hallada en las profundidades de las montañas permanentemente heladas de Siberia.

Son tatuajes que incluso hoy serían difíciles de lograr, indican los investigadores, y que sugieren que en la antigüedad los artistas tatuadores tenían un considerable grado de destreza.

Con ayuda de artistas tatuadores modernos un equipo internacional de investigadores examinó los tatuajes de la momia en detalle, como nunca antes. Pudieron identificar las herramientas y técnicas que las sociedades de esa época podrían haber utilizado para crear arte sobre el cuerpo humano. Los hallazgos se publicaron en Antiquity.

Al igual que ahora, los tatuajes eran una práctica común en las sociedades prehistóricas. Pero resulta difícil estudiar la práctica porque los restos arqueológicos rara vez tienen la piel preservada.

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© D. Riday

Las “momias de hielo” de los montes Altai de Siberia son una excepción destacable porque fueron sepultadas en cámaras que quedaron completamente cubiertas por permafrost, o hielo permanente, y hasta hay algunas momias cuya piel se preservó.

El pueblo Pazyryk era nómade, un pueblo de jinetes que vivían entre China y Europa. “Los tatuajes de la cultura Pazyryk – pastoralistas de la edad de hielo en los montes Altai – han intrigado a los arqueólogos desde siempre debido a sus elaborados diseños y figuras”, dijo Gino Caspar en declaraciones por e-mail, como arqueólogo del Instituto Max Planck de Geoantropología y de la Universidad de Berna.

No sabían que las momias estaban tatuadas

Los científicos no han podido estudiar estos tatuajes en gran detalle debido a limitaciones en las técnicas de imágenes.Muchos de los tatuajes son invisibles a simple vista, por lo que la ciencia no sabía que estaban allí cuando se excavaron las momias en la década de 1940.

Los investigadores precisan imágenes infrarrojas para ver los tatuajes antiguos porque la piel se descompone con el tiempo y los colores de los tatuajes se destiñen, pasando a la piel que rodea el diseño por lo que a simple vista son apenas visibles, o directamente imposibles de ver. La luz infrarroja, con sus largos de onda más largos, penetra más profundo en la piel y revela lo que hay debajo de la superficie. Hasta ahora, la mayoría de los estudios se basaban en dibujos de los tatuajes en lugar de contar con imágenes directas.

Sin embargo, los avances en la tecnología finalmente les dieron la oportunidad de captar imágenes de las momias y sus tatuajes en alta resolución. Los investigadores utilizaron fotografías digitales de infrarrojo cercano en alta resolución para crear un escaneo en 3D de los tatuajes de una mujer de unos 50 años que vivió en la era de hielo y cuyos restos preservados están en el Museo Hermitage de San Petersburgo, Rusia.

Las imágenes de los tatuajes descubiertos recientemente revelan detallados diseños: leopardos, ciervos, gallos, y una mítica criatura mitad león y mitad águila.
Los investigadores hallaron que – como sucede con muchos humanos de hoy – los tatuajes sobre el brazo derecho de la momia son mucho más detallados y técnicos que los que lleva en el izquierdo. Eso sugiere que los responsables podrían ser dos tatuadores diferentes, o el mismo que luego mejoró su técnica. Los escaneos también sugieren que el artista utilizó varias herramientas, con una o más puntas, y que los tatuajes se completaron a lo largo de varias sesiones.
Esto sugiere que los tatuajes no eran solamente una forma de decoración en la cultura Pazyryk, sino un oficio que requería de destreza y capacidad técnica. En el mismo sitio se hallaron enterradas muchas otras personas, lo que indica que los tatuajes eran una práctica común.

“Este trabajo de investigación nos ofrece una nueva forma de reconocer la intervención personal en prácticas prehistóricas de modificación del cuerpo”, declaró Caspari. “El arte de tatuar surge, no solo como decoración simbólica sino como oficio especializado que exigía habilidad técnica, sensibilidad estética, o un aprendizaje o capacitación formal”.

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