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Ciencia

Marte oculta estructuras que parecen ruinas de ciudades: el nuevo enigma que estudia Perseverance

Nuevas imágenes de Marte muestran estructuras que recuerdan a ciudades perdidas, pero su verdadero origen es mucho más complejo —y abre preguntas inesperadas sobre la historia del planeta rojo.
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Las misiones espaciales han convertido a Marte en un escenario donde la ciencia y la imaginación chocan constantemente. Cada fotografía, cada roca analizada y cada sombra que aparece en sus paisajes despierta interpretaciones que van desde lo estrictamente geológico hasta lo casi mítico. En los últimos años, ciertas formaciones marcianas han captado un interés inusual: parecen ruinas. No lo son, pero lo que revelan sobre el planeta es igual de fascinante.

Cuando Marte parece esconder rastros de ciudades que parecen humanas

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© Alones – shutterstock

La exploración marciana ha proporcionado imágenes que, vistas desde la distancia adecuada, evocan las ruinas de antiguas civilizaciones terrestres. No es un truco óptico simple ni una coincidencia menor: se trata de patrones geométricos que recuerdan plazas, murallas y calles erosionadas. La más emblemática de estas formaciones es la llamada “Ciudad Inca”, un conjunto de crestas que, fotografiadas desde el espacio, parecen un plano urbano perfectamente trazado.

Su apariencia generó debates y especulaciones desde la década de 1970, cuando la misión Mariner 9 la capturó por primera vez. Sin embargo, la explicación científica no apunta a arquitectura perdida, sino a un proceso natural mucho más antiguo. Según la Agencia Espacial Europea, el nombre surgió por la similitud visual con las ciudades precolombinas de la Tierra, pero el origen de las estructuras responde a fenómenos geológicos extremos ocurridos durante la historia primitiva de Marte.

Los especialistas sugieren que la formación pudo haberse creado a partir de fracturas masivas en la corteza, posiblemente tras el impacto de grandes asteroides. Estas grietas facilitaron el ascenso del magma, que se solidificó formando diques resistentes a la erosión. Finalmente, millones de años de desgaste diferencial dejaron expuestos estos patrones rectilíneos que, desde el aire, recuerdan un entramado urbano abandonado.

Pero la “Ciudad Inca” no está sola. Otros orbitadores, tanto de la NASA como de la ESA, han registrado relieves que parecen plazas, columnas de roca y alineaciones imposibles de ignorar. Ninguna es artificial, pero todas demuestran lo compleja y sorprendente que puede ser la geología marciana.

Los nuevos enigmas descubiertos por Perseverance

Desde 2021, el rover Perseverance recorre el cráter Jezero —una antigua cuenca lacustre que pudo haber albergado vida microbiana— y cada mes entrega hallazgos que reescriben lo que sabemos del planeta. Entre los descubrimientos recientes destaca una roca bautizada como “Silver Mountain”, cuya textura y composición no se parecen a nada visto antes. Los análisis iniciales indican que se formó durante la era de Noé, hace alrededor de 4.000 millones de años, un periodo clave para entender cómo era Marte cuando aún podía haber agua líquida en su superficie.

Este tipo de muestras permite reconstruir episodios geológicos extremadamente antiguos, lo que podría ofrecer pistas sobre entornos habitables o procesos que influyeron en la evolución del planeta.

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© Artsiom P – shutterstock

 

Otra roca que ha generado gran interés científico lleva el nombre de “St. Pauls Bay”. En su superficie presenta cientos de esferas diminutas de color gris oscuro. Algunas son perfectas, otras son alargadas o tienen bordes irregulares, y su origen aún es materia de debate. Hallazgos similares, en misiones pasadas, sugieren que podrían haber surgido por precipitación mineral, impactos o incluso procesos volcánicos poco comunes. Sea cual sea la explicación final, la diversidad de formas indica que los procesos geológicos de Marte son más variados de lo que se pensaba.

Perseverance continúa analizando estas muestras con herramientas que funcionan como un laboratorio en miniatura: espectrómetros, cámaras microscópicas y dispositivos para estudiar la estructura interna de las rocas. Cada resultado alimenta nuevas hipótesis sobre cómo era Marte antes de convertirse en un desierto helado.

Por qué estas estructuras son clave para el futuro de la exploración espacial

El interés por estas formaciones no se limita a su estética inusual. Para científicos de distintas agencias espaciales, constituyen piezas fundamentales del rompecabezas marciano. Comprender cómo se formaron permite inferir qué fuerzas moldearon el planeta —y, sobre todo, si existieron condiciones que pudieron favorecer la vida en algún momento.

Además, estos estudios tienen un impacto directo en la preparación de futuras misiones tripuladas. Analizar terrenos fracturados, crestas endurecidas y zonas erosionadas ayuda a identificar áreas seguras para el aterrizaje, ubicaciones con recursos potenciales y entornos que podrían esconder minerales o agua atrapada bajo la superficie.

La idea de que Marte conserve “ruinas” no es literal, pero en un sentido científico sí representa un pasado oculto que apenas empezamos a desentrañar. Cada descubrimiento, por mínimo que parezca, acerca un poco más el objetivo final: entender qué secretos guarda el planeta y cómo podrían influir en el futuro de la exploración humana.

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