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Más de 3.000 testigos y un mismo fenómeno en el cielo: el evento que encendió las alarmas en 2026

Según un nuevo análisis de trayectorias, alrededor de una docena de las bolas de fuego más grandes observadas por cientos de testigos en el cielo parecen provenir del mismo punto.

Los astrónomos siguen buscando explicaciones para la inusual serie de avistamientos de meteoros brillantes y ruidosos registrada este año. Más de 3.000 personas observaron una bola de fuego diurna que se desintegraba lentamente sobre Europa occidental. Cientos más reportaron el avistamiento, y el estampido sónico, de un asteroide de 7 toneladas y unos 2 metros de diámetro que atravesó el cielo sobre Ohio. Solo en marzo ya se contabilizan más de 40 eventos, incluido uno que cruzó el cielo de Texas el sábado pasado, rompió la barrera del sonido y terminó con un fragmento impactando en una casa del norte de Houston, rebotando dentro de una habitación como si fuera una pelota de pinball.

Ahora, un nuevo análisis publicado el miércoles por la American Meteor Society (AMS) confirmó hasta qué punto esta oleada de 2026 es una anomalía estadística, además de ofrecer las primeras pistas sobre el posible origen de estas rocas dentro del sistema solar.

“Después de años de actividad estable, algo parece haber cambiado”, explicó Mike Hankey, investigador de la AMS y responsable de sus herramientas de reporte de bolas de fuego. “La señal es consistente en múltiples métricas”.

Entre esas métricas, como el número total de testigos, los casos con estampidos sónicos y la duración de los eventos, Hankey concluyó que “la actividad de bolas de fuego ha aumentado”.

Extremadamente ruidosos y sorprendentemente cercanos

De acuerdo con los reportes enviados a la AMS, las bolas de fuego lo suficientemente potentes como para generar un estampido sónico y ser vistas por 50 o más personas han atravesado la atmósfera terrestre aproximadamente cada tres días desde que comenzó el año.

“Lo que hace único a 2026 es la combinación”, señaló Hankey. “Años con mucho sonido como 2021 y 2023 tuvieron porcentajes elevados, pero un número moderado de eventos. En 2026, tanto la frecuencia como la cantidad total son altas”.

Al analizar los eventos con mayor cantidad de testigos (es decir, aquellos con 50 reportes o más), 30 de 38 correspondieron a meteoros lo suficientemente grandes, resistentes y rápidos como para generar un estampido sónico (79%). Solo ese dato ya convierte al primer trimestre de 2026 en un caso atípico en términos históricos. Pero además, el número total de eventos masivos y el volumen de reportes también se salieron de la norma.

Incluso si se excluye el extraordinario caso del 8 de marzo de 2026 sobre Europa occidental, cuando 3.229 personas reportaron el mismo fenómeno, los otros 41 eventos de ese mes promediaron unos 67 testigos por meteoro, “más del doble de la media histórica”, destacó Hankey.

En otras palabras, la cantidad total de meteoros no se alejó de lo esperado, pero sí lo hizo el porcentaje de eventos ruidosos y ampliamente documentados.

“Casi la mitad de los eventos de marzo de 2026 con más de 10 reportes fueron observados por 50 personas o más”, explicó Hankey. “Eventos que normalmente atraerían entre 25 y 49 testigos terminaron siendo vistos por 50, 100 o incluso más de 200. La distribución no se amplió: se desplazó hacia arriba”.

No es una nueva lluvia de meteoros… ¿será algo más ahí afuera?

Hankey advirtió que los datos de la AMS se basan en reportes de testigos, lo que permite estimar trayectorias, pero no con la precisión de los instrumentos científicos. Aun así, la gran cantidad de observaciones aporta pistas sobre el origen de estos objetos.

La actividad desde una región del espacio conocida como la “fuente esporádica anthelion” (compuesta por objetos que impactan la Tierra mientras se dirigen hacia el interior del sistema solar, en dirección al Sol) prácticamente se duplicó en 2026. En total, 12 meteoros fueron rastreados hasta esta zona del cielo, y cerca de 10 de ellos parecen provenir de un mismo sector de unos 1.000 grados cuadrados.

Varios de los eventos más importantes del mes se vinculan con esta región, incluida una bola de fuego del 9 de marzo observada por 282 personas en la costa este de Estados Unidos, y otras dos reportadas 381 veces en Francia en los días siguientes.

Por ahora, Hankey considera que estos datos permiten descartar algunas hipótesis sobre el origen del fenómeno. En primer lugar, las trayectorias anthelion indican que no hay un nuevo grupo de asteroides entrando en la órbita terrestre alrededor del Sol, como ocurre con las lluvias de meteoros anuales, como las Perseidas en agosto.

En segundo lugar, los primeros análisis de los fragmentos recuperados en Ohio y Alemania revelan una composición mineral típica de las acondritas HED, una de las categorías de meteoritos más comunes. Por eso, Hankey descarta que se trate de naves extraterrestres: “No hay evidencia de trayectorias anómalas, vuelo controlado ni materiales no naturales”, escribió en el informe de la AMS. (Aunque, claro, siempre queda la especulación de si alguien allá afuera podría estar lanzando rocas hacia la Tierra).

Hankey también sugirió que el aumento de reportes podría estar influido por recomendaciones de chatbots de inteligencia artificial, que sugieren una explicación bastante terrenal, pero insiste en que el fenómeno aún guarda suficiente misterio como para justificar una “investigación seria”.

“Determinar si esto es una variación estadística normal, una población de escombros aún no identificada o algo completamente distinto requerirá monitoreo continuo y más análisis”, concluyó.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

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