“Está bien, derriben la casa”.
Estados Unidos prohibió hace 53 años los vuelos supersónicos civiles sobre su territorio por culpa del estampido sónico. Ahora prepara una normativa que podría reabrir el cielo mientras el X-59 de la NASA y Boom Supersonic intentan resolver el mismo problema de dos maneras radicalmente diferentes.
Beni es un robot cámara de Mondo Robotics capaz de seguir automáticamente a personas mientras graba vídeo estabilizado en 4K. Alcanza casi 29 km/h, puede saltar obstáculos de 25 centímetros y levantarse solo tras una caída. Su Kickstarter ya supera los 2,7 millones de dólares.
México incorporó drones agrícolas a su Jornada Nacional de Reforestación para dispersar más de 660.000 semillas forestales en zonas extensas o de difícil acceso. La tecnología permite sembrar rápidamente terrenos complicados, pero Semarnat advierte que el verdadero éxito se medirá después: en cuántas semillas germinan y logran sobrevivir.
Airbnb asegura que la inteligencia artificial ya le permite reducir hasta un 60% el tiempo necesario para llevar algunas funciones desde la idea hasta su lanzamiento. El siguiente paso será más visible para los usuarios: una búsqueda con lenguaje natural capaz de entender peticiones complejas y mostrar resultados personalizados.
Investigadores chinos presentaron una batería de carbono-14 que convierte directamente la desintegración radiactiva en electricidad. Su fuente energética tiene una vida media de 5.730 años y no necesita recargarse, pero su potencia máxima es de apenas 1,13 microwatts. Su futuro no está en los teléfonos, sino en sensores y dispositivos remotos.
El antiguo portaaviones francés Foch fue vendido a Brasil en 2000 y rebautizado como São Paulo. Tras años de averías, incendios y reparaciones, terminó convertido en un problema ambiental: Turquía rechazó su desguace y Brasil decidió hundir sus 32.000 toneladas en pleno Atlántico con amianto y otros materiales peligrosos todavía a bordo.