Plantar un árbol normalmente requiere llegar hasta el terreno, abrir un hueco y colocar una planta. Pero ¿qué ocurre cuando el lugar que queremos recuperar está en una montaña escarpada, una zona degradada o un terreno al que resulta extremadamente difícil acceder?
México está probando una respuesta bastante más tecnológica: sobrevolarlo con drones y dejar caer las semillas desde el aire.
La estrategia formó parte de la Jornada Nacional de Reforestación 2026, celebrada el pasado 9 de agosto en todo el país. Durante la campaña se movilizaron más de 235.000 personas para plantar alrededor de 6,6 millones de árboles y plantas.
Pero una parte de la operación no necesitó personas caminando por el terreno.
Más de 660.000 semillas viajaron en drones
Antes de la jornada, las autoridades habían anunciado unas 450.000 semillas mediante drones. La cifra final comunicada posteriormente aumentó hasta más de 660.000 semillas de 16 especies forestales, dispersadas mediante aeronaves no tripuladas en distintos puntos del país.
Los drones están pensados especialmente para lugares de difícil acceso o superficies demasiado grandes para realizar una siembra manual eficiente.
La operación tampoco consiste simplemente en cargar un depósito con semillas y lanzarlas aleatoriamente.
Las zonas son delimitadas mediante polígonos georreferenciados, se seleccionan las especies adecuadas y se programa previamente la trayectoria que debe seguir cada aeronave. Después, las autoridades pueden utilizar imágenes satelitales para seguir la evolución de las áreas intervenidas.
Restauran bosques de Tlalpujahua con 6 mil germoesferas
🌲 La Cofom dispersó semillas pregerminadas con drones en tres hectáreas del Cerro Somera; la zona será monitoreada para evaluar su germinación y desarrollo.Lee la nota completa aquí: https://t.co/1lO2XUBrug… pic.twitter.com/cKbeffafwk
— REDMichoacán (@RED_Michoacan) August 13, 2026
Las semillas llevan una especie de armadura
Una de las claves está en cómo llegan al suelo.
Las semillas utilizadas pueden ser peletizadas, es decir, recubiertas con materiales destinados a protegerlas durante la dispersión y favorecer las condiciones necesarias para su germinación.
El recubrimiento también ayuda a reducir el riesgo de que animales las retiren antes de que puedan establecerse. La Secretaría de Agricultura explicó que la tecnología de dispersión utilizada durante la jornada contó además con participación del Conalep.
La principal ventaja resulta evidente: un dron puede cubrir rápidamente una superficie que exigiría mucho más tiempo y personal utilizando métodos convencionales.
Pero eso no significa que cada semilla lanzada vaya a convertirse en un árbol.
Lanzar semillas es la parte fácil
Alicia Bárcena, titular de Semarnat, ha insistido precisamente en este punto.
El uso de drones se plantea como una herramienta que deberá evaluarse según el porcentaje de supervivencia conseguido en cada ecosistema. La tecnología ya había ofrecido resultados positivos en determinadas experiencias de Ciudad de México, pero las autoridades quieren comprobar cómo funciona en otras regiones.
La diferencia es fundamental.
Una campaña puede contabilizar millones de semillas dispersadas o árboles plantados en un único día, pero la restauración ecológica depende de que sobrevivan meses y años después. Sequías, incendios, animales, falta de nutrientes o simplemente una especie mal escogida pueden hacer fracasar una plantación.
Por eso el programa incluye seguimiento y participación de ejidos y comunidades, que gestionan una gran parte de los ecosistemas forestales mexicanos.
México quiere convertirlo en una campaña anual
La Jornada Nacional de Reforestación no pretende quedarse en un evento aislado.
El Gobierno mexicano anunció su intención de establecer el segundo domingo de agosto como una fecha permanente de reforestación nacional, combinando plantación tradicional, semillas, restauración comunitaria y nuevas tecnologías.
Los drones no sustituirán a los viveros, trabajadores forestales ni comunidades locales. Su papel puede ser más específico: llegar precisamente allí donde hacerlo a pie es demasiado lento, caro o complicado.
México ya ha demostrado que puede lanzar cientos de miles de semillas desde el cielo. Ahora comienza el experimento realmente importante: volver dentro de unos meses y comprobar cuántas consiguieron echar raíces.