Una batería capaz de seguir produciendo electricidad cuando hayan pasado miles de años parece el sueño definitivo para cualquier teléfono o automóvil eléctrico. China acaba de presentar una tecnología que, al menos sobre el papel, puede acercarse a esa duración.
El problema es que no serviría para cargar ninguno de ellos.
Investigadores de la Northwest Normal University, junto con la empresa Gansu Zhulong Technology, presentaron en julio la Qianjiyuan Tianshu, una nueva batería nuclear alimentada por carbono-14 y desarrollada íntegramente con tecnología china. Es la evolución del prototipo Zhulong-1 presentado en 2024.
Su combustible tarda 5.730 años en reducirse a la mitad
La Qianjiyuan Tianshu no funciona mediante reacciones químicas como una batería convencional.
Utiliza carbono-14, un isótopo radiactivo cuya vida media es de aproximadamente 5.730 años. A medida que se desintegra libera partículas beta —electrones de alta energía— que alcanzan un semiconductor de carburo de silicio y generan corriente eléctrica.
El principio se parece al de una célula fotovoltaica, aunque en lugar de convertir fotones procedentes del Sol transforma la energía de partículas emitidas durante la desintegración radiactiva.
Eso significa que no necesita conectarse periódicamente a un cargador: la fuente de energía se encuentra dentro del propio dispositivo y pierde potencia extremadamente despacio.
Pero afirmar que la batería completa “durará 5.730 años” requiere un matiz. Esa cifra es la vida media del carbono-14, no una garantía de que sus semiconductores, encapsulado y componentes electrónicos puedan funcionar intactos durante milenios.
Produce solo 1,13 microwatts
Sus cifras muestran claramente para qué está diseñada.
El dispositivo tiene un volumen efectivo de aproximadamente 16,8 centímetros cúbicos, utiliza una fuente de carbono-14 de 129 milicurios y alcanza 2,06 voltios. Su potencia máxima es de apenas 1,13 microwatts, es decir, 0,00000113 vatios.
Es una cantidad diminuta. Un aparato que necesitara únicamente un vatio requeriría, en términos de potencia, cientos de miles de veces más.
Su ventaja no está en entregar mucha energía, sino en proporcionar una pequeña cantidad de manera continua durante periodos extraordinariamente largos.
Eso resulta atractivo para sensores que permanezcan años sin mantenimiento, instalaciones polares o submarinas, equipamiento remoto y determinadas misiones espaciales. La empresa también estudia aplicaciones en dispositivos médicos de consumo extremadamente bajo.
🚨: China Unveils a Carbon-14 Nuclear Battery With 15× Higher Power Density 🔋☢️
Researchers from Northwest Normal University and Gansu Zhulong Technology have unveiled "Qianjiyuan Tianshu," a second-generation carbon-14 (^14C) betavoltaic nuclear battery that delivers a… pic.twitter.com/qspEmdD3yL
— CurioSphere (@CurioSphereX) July 10, 2026
Es 15 veces más densa que su predecesora
El salto respecto al Zhulong-1 resulta considerable.
Según sus desarrolladores, la nueva batería utiliza solo el 22% del material radiactivo de la generación anterior, pero consigue multiplicar por 2,5 la corriente de cortocircuito y por 2,6 la potencia máxima.
Además, su volumen efectivo se redujo al 17% del anterior, lo que permitió elevar unas 15,5 veces la densidad volumétrica de potencia. El equipo también integró gestión energética, sensores y sistemas de transmisión inalámbrica.
No es la misma batería nuclear que llevan las Voyager
Aquí también existe una diferencia importante.
Las sondas Voyager utilizan generadores termoeléctricos de radioisótopos, que transforman en electricidad el calor liberado por plutonio-238. La batería china es un dispositivo betavoltaico: aprovecha directamente las partículas beta del carbono-14 mediante un semiconductor.
La Qianjiyuan Tianshu no va a sustituir próximamente las baterías de nuestros móviles ni alimentar un coche eléctrico. Su objetivo es exactamente el contrario: dispositivos que consuman poquísimo, pero que necesiten seguir funcionando cuando cambiar una pila resulte difícil, costoso o directamente imposible.
En ese escenario, producir solo un microwatt deja de parecer una desventaja. Si puede seguir haciéndolo durante décadas o siglos, ese pequeño hilo de electricidad puede valer mucho más que una batería miles de veces más potente que hay que reemplazar cada pocos años.