Aquí hay dos cosas de las que no nos enteramos a menudo. Ante todo, la causa primaria de la muerte de este codiciado animal marino no es el cambio climático. Y lo segundo es que los científicos pasaron casi cuatro décadas estudiando, hasta que confirmaron la causa real: el canibalismo.
Según un nuevo trabajo de investigación, los cangrejos azules adultos han sido los responsables de aproximadamente el 97% de las lesiones (más de la mitad, fatales) de los jóvenes cangrejos azules de la bahía de Chesapeake. En lugar de proteger a sus crías, los adultos de la especie están haciendo lo contrario, porque se las comen. El trabajo se publicó ayer en Proceedings of the National Academy of Sciences, y encontró canibalismo en los cangrejos azules, a lo largo de 37 años. Eso confirmó que la conducta era un patrón y no, una anomalía.
“El canibalismo es común pero no se cuantifica adecuadamente en las poblaciones marinas de peces, crustáceos, cefalópodos y erizos de mar”, le dijo en un email a Gizmodo Anson Hines, autor principal del estudio y director emérito del Centro Smithsonian de Investigación Ambiental.
¿Están bien los cangrejos?
Como especie, los cangrejos azules son valiosos tanto para los pescadores de la industria como para el entorno natural, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. Estos cangrejos son depredadores y presas a la vez en su rango geográfico, lo que los ubica en la parte central de la red alimentaria local. Y eso es especialmente así en la bahía de Chesapeake, el estuario más grande de EE.UU.

Además, los cangrejos azules se destacan por ser “agresivos y caníbales”, añadió Hines. Por ejemplo, el equipo de Hines, y otros investigadores, ya habían identificado restos de cangrejos azules dentro de los estómagos de cangrejos azules. Una cosa era documentar esa conducta, pero entenderla era algo diferente. El objetivo de toda especie es sobrevivir y propagarse, y el canibalismo no sonaba como la mejor estrategia para alcanzar esas metas.
Seguimiento del canibalismo en los cangrejos
Así, Hines y su equipo se dispusieron a estudiar sistemáticamente la extraña conducta para determinar hasta qué punto era un riesgo el canibalismo para las poblaciones de cangrejos azules jóvenes. El proyecto comenzó en 1989, y duró 37 años. El desafío estaba en mantener plazos y métodos consistentes, según recuerda Hines, pero gracias a esos esfuerzos el equipo logró recoger algunos datos de alta calidad para explicar algo tan extraño.
Para su estudio en su hábitat natural, el agua, ataron a cangrejos jóvenes a pequeñas estacas metálicas, lo que en la pesca industrial ayuda a que los más jóvenes puedan permanecer ocultos de sus depredadores al esconderse en el sedimento, según declaraciones del Smithsonian. Dicho esto, el truco no funciona con los cangrejos adultos, que aparentan usar “pistas químicas y táctiles” para encontrar a sus presas.

Al repetir este experimento muchas veces pudieron obtener datos fascinantes del canibalismo de los cangrejos. La intensidad de la conducta caníbal variaba según las estaciones, con su pico en los meses más cálidos cuando los cangrejos adultos estaban más activos, según explica el trabajo. El tamaño también importaba, porque era más probable que comieran a los cangrejos jóvenes más pequeños. Por otra parte, los cangrejos que se ocultaban en aguas poco profundas (de unos 15 cm) tenían mejores probabilidades de sobrevivir.
Fue sorprendente que el equipo “no encontrara depredación por parte de peces a lo largo de los 37 años”, dijo Hines. “El único depredador que atacaba a los cangrejos jóvenes eran los cangrejos azules”.
La protección de los cangrejos
El equipo no está del todo seguro de si hay beneficios evolutivos en esa conducta. Pero los investigadores señalan en su trabajo que tal vez el canibalismo es la forma en que los cangrejos mantienen un control de la población. De todas maneras, los hallazgos ofrecen algunos tips para crear refugios para los cangrejos jóvenes.
Eso tiene importancia especial, ya que el lugar donde mayor probabilidad tienen de sobrevivir los cangrejos jóvenes es el agua poco profunda en zonas de salinidad media pero esas son las áreas más afectadas por el aumento del nivel del mar, por las mareas de las tormentas, y la introducción de especies invasoras, explicó Hines. Basándose en los hallazgos el equipo ahora trabaja para desarrollar un modelo de evaluación de existencias de cangrejos azules en la bahía de Chesapeake, lo que podría contribuir a “mejorar una estrategia de gestión sostenible”, afirmó Hines.