La Copa del Mundo de 2026 será la primera en tres países y promete récords de asistencia. Pero junto con el espectáculo deportivo, nuevos informes científicos encienden alarmas: el cambio climático podría convertirlo en el Mundial más desafiante de la historia. Entre olas de calor extremo, humedad asfixiante e infraestructura vulnerable a inundaciones, el torneo corre el riesgo de ser tan recordado por sus goles como por sus emergencias climáticas.
Calor extremo en estadios clave
Según los análisis publicados en Earth.org y Phys.org, 10 de los 16 estadios ya superan los umbrales de seguridad térmica. Los más críticos son Arlington y Houston en Texas, y Monterrey en México, donde los índices UTCI podrían alcanzar los 49,5 °C en horarios de tarde.
Estas condiciones no afectan solo a los futbolistas —con riesgo de calambres, deshidratación y golpe de calor— sino también a aficionados, voluntarios y trabajadores. La combinación de altas temperaturas, humedad y falta de sombra puede disparar emergencias médicas en cuestión de minutos.
Mexico's Estadio Azteca undergoes renovation, expanding capacity from 80k to 90k seats. Completion expected by Dec 2025, ahead of #WorldCup 2026 opening.
📸 #Mexico 🇲🇽 | #EstadioAzteca pic.twitter.com/ZBxCj8bfyw
— World Stadiums🏟 (@Worldstadium_EN) December 28, 2024
El otro enemigo: lluvias e inundaciones
No se trata solo del calor. 14 de los 16 estadios se encuentran en zonas con riesgos adicionales de lluvias intensas y crecidas repentinas. Las infraestructuras actuales, diseñadas bajo climas más predecibles, podrían fallar frente a tormentas más violentas. Pasillos anegados, drenajes colapsados y cortes eléctricos son escenarios posibles durante el torneo.
Proyecciones a 2050 indican que el 90% de los estadios necesitará adaptaciones climáticas: techos retráctiles, césped más resistente, drenajes avanzados y áreas de sombra obligatorias para proteger a los asistentes.
¿Puede adaptarse el fútbol?
Los investigadores recomiendan replantear horarios de juego fuera del rango de 14:00 a 17:00, cuando el calor es más letal. También sugieren pausas de enfriamiento más frecuentes, uso prioritario de estadios cubiertos y rediseño de las superficies de césped para reducir la acumulación térmica.
Deportes I Diez de las 16 sedes del Mundial de Fútbol de 2026, que se disputará en Norteamérica, tienen “un riesgo muy alto” de experimentar condiciones de estrés térmico grave para los jugadores, en especial en los estadios de Arlington y Houston (EE.UU.) y en Monterrey (México) pic.twitter.com/AR8IAhqOyY
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Pero las soluciones van más allá de lo inmediato. El fútbol deberá revisar su propia huella de carbono: reducir vuelos internacionales, optimizar logística y apostar por energías limpias en estadios.
Políticas y regulaciones urgentes
La pelota también está en el campo de los gobiernos y las federaciones. Serán necesarias regulaciones que impongan estándares mínimos de seguridad térmica, protocolos médicos, planes de evacuación y obras de infraestructura adaptativa.
El Mundial 2026 podría convertirse en un hito no solo deportivo, sino climático: una prueba de fuego —literal— sobre cómo los grandes eventos deberán reinventarse en la era del calentamiento global.
Fuente: Meteored.