Trabajas durante todo el día, llegas a casa, preparas la cena (te habías prometido no comprar comida ya preparada) y lo normal es tratar de hacer algo de ejercicio antes de ir a dormir. Es más saludable ¿verdad? Lamentablemente, un nuevo estudio te trae esta mala noticia: dormirás mal si te ejercitas antes de ir a la cama.
Se monitoreó el ejercicio, el sueño y la actividad cardíaca de 14.689 personas durante un año. El equipo internacional de investigadores reveló que hacer ejercicio dentro de las cuatro horas previas al momento de ir a dormir tiene relación con la dificultad para dormirse, con dormir menos, con la mala calidad del sueño, con mayor ritmo cardíaco en reposo, y con menor variabilidad del ritmo cardíaco nocturno. Todo eso tiene relación también con algunos riesgos para tu salud.
“El ejercicio intenso antes de ir a dormir puede mantener al cuerpo en un estado de alerta más elevado, y por eso los lineamientos de salud pública han advertido que no hay que ejercitarse cerca de la hora de ir a la cama”, dijo Josh Leota de la Facultad de Ciencias Psicológicas de la Universidad Monash.
Algunos no están de acuerdo
Ha habido estudios anteriores que están en desacuerdo con esos lineamientos porque sugieren que no siempre se afectará la calidad del sueño al ejercitarse antes de dormir. Pero Leota afirma que esos estudios “se hicieron con muestras reducidas y en un entorno de laboratorio, rara vez con ejercicios enérgicos que exigieran esfuerzo cardio metabólico importante”, añadió. La validez de esos resultados está en duda.
Para aclarar que estos lineamientos de la salud pública son razonables y válidos, Leota y sus colegas llevaron a cabo un nuevo trabajo de investigación que se publicó el martes en Nature Communications. Se monitoreó a 14.689 participantes del estudio con dispositivos biométricos de múltiples sensores y recogieron datos de cuatro millones de noches para investigar la potencial relación entre el ejercicio nocturno, la intensidad del ejercicio, el sueño, y la actividad cardíaca durante el sueño..
Su análisis de los datos tomó en cuenta la edad, género, estación del año, día de la semana, niveles de aptitud física, y la calidad del sueño de la noche anterior. Los resultados vinculan el esfuerzo físico con una menor salud del sueño.
“El ejercicio por las noches, en particular si es con esfuerzo cardiovascular, puede interferir con el sueño, con el ritmo cardíaco en reposo y la variabilidad del ritmo, lo que perturba la esencial etapa del proceso de recuperación”, dijo Elise Facer-Childs, autora principal del estudio y también miembro de Ciencias Psicológicas de la Universidad Monash.
El ejercicio con “esfuerzo” es el que causa respiración agitada persistente, elevado ritmo cardíaco, mayor temperatura corporal y elevado estado de alerta mental, como sucede con los entrenamientos intensivos, el correr largos trechos, o jugar al fútbol. Así que “si haces ejercicio dentro de las cuatro horas previas al momento de ir a dormir, elige ejercicio de baja intensidad durante un tiempo breve, como nadar o un trote liviano para minimizar la disrupción del sueño y permitir que tu cuerpo se prepare para dormir”, añadió Leota.
El estudio tiene importantes implicancias para la salud del sueño porque muestra que el ejercicio intenso por las noches tiene su impacto en la calidad del sueño, informando qué hacer para descansar lo mejor posible.