En la antigua Grecia y en la antigua Roma las estatuas se veían muy diferentes a las que observamos hoy en los museos. Si bien la mayoría de las esculturas que han llegado hasta nuestros días son blancas, hace miles de años eran muy coloridas y a veces incluso llevaban joyas y vestimenta. Un nuevo trabajo de investigación sugiere que además, podrían haber estado perfumadas.
Después de analizar varios textos antiguos de Grecia y Roma, Cecilie Brøns, arqueóloga y curadora de arte antiguo en el Ny Carlsberg Glyptotek de Copenhague, propuso que las estatuas grecorromanas estaban perfumadas. Según lo detalla en su trabajo publicado el 3 de marzo en el Oxford Journal of Archaeology, el uso de esencias ofrecería una experiencia multidimensional, lo que se opone a la opinión de que las estatuas eran tan solo una expresión artística visual.
“La percepción moderna de las antiguas esculturas grecorromanas se ve influida por unos dos siglos de estudios académicos centrados casi exclusivamente en las formas, convenciéndonos de que nunca emitieron aroma”, escribió en su trabajo. “Esta moderna ‘ceguera olfativa’ tal vez haga que no percibamos un potencial atributo importante en los objetos que estudiamos”.
Testimonios escritos
Como casi no existen rastros físicos de que las estatuas estuviesen perfumadas, Brøns recurrió a fuentes textuales. Uno de los ejemplos más antiguos es del escritor Cicerón, de Roma (106-43 AC) que describió el tratamiento ritual de una estatua de Artemisa en la ciudad de Segesta: “ungieron [unas mujeres] a la estatua con preciosos ungüentos”, “la coronaron con objetos rituales y flores” y “la acompañaron hasta el límite de su territorio con francoincienso y encendiendo elementos perfumados”.
Brøns también hace referencia a un texto del poeta y académico griego Calímaco (305 a aproximadamente 240 Ac), que describe la estatua de la reina egipcia ptolemaica Berenice II (alrededor del 267 al 221 AC) como “todavía húmeda de perfume”. Y señala además que el filósofo griego Proklos (4210 a 485 DC) comenta sobre La República de Platón: “…después de verter perfume sobre su cabeza como lo requiere la sagrada ley como práctica para las estatuas en los más sagrados santuarios”.
Por otra parte, unas antiguas inscripciones desenterradas en la isla griega de Delos de entre los siglos cuarto y segundo AC, documentan el costo de los materiales utilizados para la “kosmesis” o adornos, de las estatuas del templo. Los textos mencionan cosas como esponjas, aceite, lino, cera y perfume de rosas.
Experiencia olfativa
“Lamentablemente las inscripciones {de Delos] no suelen especificar cómo o quién procedía con la kosmesis, y no establecen si se aplicaba a todas las esculturas de los templos o solo a algunas en particular, ni si se aplicaba a toda la estatua o solo a algunas de sus partes”, admitió Brøns. Como los antiguos perfumes se preparaban con aceites vegetales o grasas animales, probablemente se aplicaran en forma de cremas, según este trabajo. “Brindan importante información de que el perfume era un aspecto importante de las estatuas de los templos de Delos”, prosiguió.
En sentido más general, la arqueóloga también cita el aroma emitido por las decoraciones florales que se usaban para decorar las estatuas grecorromanas, práctica atestiguada por fuentes escritas y algunos artefactos arqueológicos. Aunque las flores frescas no son lo mismo que el perfume, su fragancia también habría contribuido a la experiencia olfativa de las antiguas estatuas.
En última instancia, “al buscar un mayor entendimiento de la antigua experiencia respecto de las estatuas, tenemos que involucrar no solo al sentido de la vista sino a nuestra imaginación y conocimiento de las dimensiones olfativas y la representación sensorial original”, concluyó Brøns.
La próxima vez que estés ante una antigua estatua grecorromana recuerda que hace miles de años su aroma puede haber sido tan espectacular como su forma.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.