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Ciencia

Una pista arquitectónica pasa desapercibida durante 4.500 años. Y ahora las nuevas mediciones revelan que la pirámide de Micerino podría tener una entrada oculta bajo bloques sorprendentemente pulidos

La presencia de dos cavidades de aire, detectadas mediante múltiples métodos no invasivos, coincide con una anomalía visual que siempre desconcertó a los egiptólogos: un área de granito pulido casi idéntica a la de la entrada principal. Los resultados, publicados por TUM y la Universidad de El Cairo, sostienen una teoría planteada en 2019 y reabren un debate clave sobre el diseño original de la pirámide.
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Los egiptólogos siempre dieron por hecho que la pirámide de Micerino —la más pequeña del complejo de Giza— tenía un único punto de acceso, visible en su cara norte. Sin embargo, un detalle arquitectónico que siempre desconcertó a los especialistas vuelve a cobrar fuerza: un tramo de granito pulido en la cara este cuya calidad no coincide con el resto del revestimiento.

Hoy, gracias a nuevas mediciones realizadas con georradar, ultrasonido y tomografía de resistividad eléctrica, esa anomalía adquiere una dimensión distinta. No era solo una rareza constructiva. Podría haber sido una señal.

Qué encontraron exactamente los investigadores

La pirámide de Micerino podría esconder una segunda entrada. Dos anomalías estructurales sugieren un diseño más complejo de lo que creíamos durante más de un siglo
© Flickr – Ankur P.

El proyecto ScanPyramids, llevado adelante por la Universidad de El Cairo y la Technical University of Munich (TUM), ha detectado dos cavidades llenas de aire ubicadas justo detrás de esa zona pulida. Se encuentran a profundidades de 1,4 metros y 1,13 metros, con dimensiones que rondan el metro de altura y entre 0,7 y 1,5 metros de ancho. Son espacios pequeños, pero no aleatorios. Su orientación, su proximidad y su localización bajo un tramo de granito excepcionalmente bien acabado sugieren una función deliberada.

La fusión de estos datos medidos mediante tres métodos independientes permitió descartar errores o interferencias. No se trata de fracturas naturales ni huecos formados por el deterioro de la estructura. Son volúmenes coherentes, alineados y situados exactamente donde algunos expertos habían sugerido la posibilidad de un segundo corredor de acceso.

Una hipótesis antigua que vuelve con más fuerza

La pirámide de Micerino podría esconder una segunda entrada. Dos anomalías estructurales sugieren un diseño más complejo de lo que creíamos durante más de un siglo
© Revista NDT & E International.

En 2019, el historiador Stijn van den Hoven planteó por primera vez que Micerino pudo haber incluido una entrada secundaria en la cara este, basada precisamente en el patrón de pulido y en analogías con otras pirámides del Imperio Antiguo. En ese momento la idea era difícil de demostrar. Hoy, con la tecnología de imagen no invasiva y el precedente de 2023 —cuando ScanPyramids confirmó un corredor oculto en la pirámide de Keops—, la hipótesis adquiere un peso completamente distinto.

El catedrático Christian Grosse, uno de los responsables del estudio, afirma que los resultados son “altamente plausibles” y que la metodología empleada permite obtener conclusiones muy precisas sin comprometer la integridad del monumento. La posibilidad de una nueva entrada no es un mero detalle constructivo: modificaría la comprensión del diseño, el simbolismo y el uso ritual de la pirámide.

La cara menos estudiada del complejo de Giza

La pirámide de Micerino podría esconder una segunda entrada. Dos anomalías estructurales sugieren un diseño más complejo de lo que creíamos durante más de un siglo
© Revista NDT & E International.

A diferencia de Keops y Kefrén, la pirámide de Micerino ha sido objeto de menos investigaciones en profundidad. Entre 1906 y 1910, el arqueólogo George Reisner excavó el complejo y encontró indicios de una historia arquitectónica más compleja de lo que su diseño sugiere. Sin embargo, gran parte de la estructura permanece inexplorada con tecnologías modernas. ScanPyramids está comenzando a llenar ese vacío.

Los especialistas creen que el diseño original pretendía cubrir toda la pirámide con granito pulido. Hoy solo sobreviven siete filas en la base, pero las zonas mejor conservadas permiten detectar diferencias de acabado que podrían indicar modificaciones, fases constructivas superpuestas o accesos sellados deliberadamente.

Por qué importa este hallazgo

Una nueva entrada en Micerino no sería simplemente una curiosidad técnica. Cambiaría la forma en que entendemos el uso interno de la pirámide, su relación simbólica con el recorrido solar y las rutas procesionales del Imperio Antiguo. También reabriría preguntas sobre cómo se diseñaron y adaptaron las pirámides durante su construcción, un aspecto que todavía presenta lagunas importantes.

Los investigadores insisten en que hacen falta más análisis para confirmar la naturaleza exacta de las cavidades. Pero los indicios coinciden: ubicación anómala, pulido inusual, cavidades coherentes, patrones similares a los de otros accesos conocidos. Si la hipótesis se confirma, estaríamos ante uno de los hallazgos arquitectónicos más relevantes en Giza desde principios del siglo XX.

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