Image: Sea Shepherd

La semana pasada contábamos la más que posible muerte de una ballena azul, el animal en peligro de extinción considerado como el de mayor tamaño que ha existido en la Tierra, a manos de balleneros en Islandia. Resulta que no es un caso aislado en el país.

En realidad, en lo que llevamos de mes de julio probablemente muchos balleneros islandeses han arrancando la piel de un gran número de ballenas de aleta en peligro de extinción, todo ello en preparación para descuartizar posteriormente su carne previo paso a su venta.

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Lo cierto es que la mayoría de las naciones han prohibido matar ballenas, criaturas cuyas poblaciones ya fueron diezmadas por prácticas despiadadas de caza en el siglo XIX. Los tratados internacionales también prohíben la práctica del pasado, sin embargo, algunas naciones como Islandia, Japón y Noruega, han continuado cazando ballenas amparadas por la ley. Según explica Harry Scheiber, experto en derecho marino y ex director del Instituto Derecho del Mar de la Universidad de California en Berkeley:

La gente asume que la caza de ballenas es un artefacto del pasado, pero no lo es en absoluto. ¿Por qué? Porque nada de esto es obligatorio, cualquier nación puede optar por no recibir una provisión, y eso es una escapatoria para muchos. Si no se cumple, en realidad no hay muchas consecuencias, hay vergüenza pública, pero no hay consecuencias económicas.

Image: Hard To Port/Facebook

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La Comisión Ballenera Internacional, de la cual Islandia es miembro, prohibió matar ballenas en 1986. Sin embargo, a finales de 2002, Islandia presentó una “reserva” al tratado en la cual dijeron que ya no estaban de acuerdo con la moratoria sobre la caza de ballenas. Además, legalmente Islandia puede hacer esto. La comisión ballenera no crea una ley vinculante, se trata más un acuerdo formal de fe.

Por tanto, aunque muchas naciones pueden encontrar la actividad repulsiva, Islandia ha encontrado la forma de comercializar ballenas y vender la carne, o incluso algunos establecimientos turísticos del país venden testículos de ballena de aleta en su cerveza como producto innovador.

En segundo lugar, muchas de estas prácticas tienen que ver con la propia “cultura” de cada país. La Comisión Ballenera Internacional permite que cada nación permanezca soberana sobre sus propias leyes de caza de ballenas, y en Islandia, la caza de ballenas es una tradición orgullosa para muchos de sus habitantes. Según Scheiber:

Los islandeses se consideran una sociedad muy humana y se sienten ofendidos de que están haciendo algo malo por la caza de ballenas. Existe una fuerte tradición de caza de ballenas: se transmite de generación en generación.

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Image: Sea Shepherd

Con todo, en Islandia no todos creen que la caza de ballenas sea legítima. Hay quien defiende leyes de Estados Unidos para penalizar lo que está ocurriendo. Por ejemplo, la Magnuson‐Stevens Fishery Conservation and Management Reauthorization Act del 2006 establece que las naciones extranjeras deberían ser castigadas por saquear especies en peligro de extinción y participar en la pesca ilegal. Tanto las ballenas de aleta como, sobre todo, las ballenas azules, se consideran en peligro bajo la Ley de Especies en peligro de Estados Unidos.

Por supuesto, Estados Unidos nunca levantará las armas por la matanza de ballenas amenazadas. En cambio, la ley marítima cita una posible denegación del acceso a los puertos del país a los barcos de pesca, y “posibles restricciones a la importación de pescado”, algo que sí podría cambiar el negocio actual.

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Como explicábamos la semanas pasada, Islandia no solo no sigue la moratoria internacional de matar a todas las ballenas, también otorga permisos para cazar cierto número de ballenas de aleta, las cuales no creen que estén amenazadas. Además, los balleneros siempre tienen la opción de decir que cometieron un error en el caso de matar una ballena azul, como en el caso de hace unos días. Por tanto, no parece que a corto plazo esta situación vaya a cambiar. [Mashable]