Mientras que el libro apuesta por una narración fragmentada, llena de saltos temporales entre pasado y presente, la versión cinematográfica opta por un relato lineal. Una elección consciente que responde, según su directora, a las necesidades del lenguaje audiovisual.
Una historia de duelo contada desde Agnes
La película tiene como protagonista a Agnes, la esposa de William Shakespeare, interpretada por Jessie Buckley, acompañada por Paul Mescal en el papel del dramaturgo. Ambos encarnan a una pareja marcada por la tragedia tras la muerte de su hijo de once años.
En la novela, O’Farrell construye este dolor de forma no lineal: comienza con la llegada de la peste y retrocede constantemente en el tiempo para reconstruir la historia de amor, la maternidad y la vida familiar antes de la pérdida. La película, en cambio, avanza paso a paso hacia ese desenlace inevitable.

Por qué el cine no siempre admite demasiados flashbacks
Chloé Zhao, que coescribe el guion junto a la propia autora del libro, explicó el motivo del cambio en una entrevista con SensaCine. “Es difícil tener demasiados flashbacks en una película, sobre todo cuando sabes lo que va a pasar en el momento presente”, señaló la cineasta.
Según Zhao, el cine necesita un impulso narrativo continuo. “Quieres sentir que hay un movimiento hacia adelante, una progresión vital. Nuestra vida se representa como una historia para el escenario, y eso pide una línea clara”, añadió.
Del ritmo literario al ritmo cinematográfico
La decisión no responde a una simplificación del material original, sino a una traducción de su esencia a otro medio. Mientras el libro permite al lector detenerse, volver atrás y recomponer emociones, el cine exige continuidad emocional y temporal para no romper la experiencia del espectador.
El resultado es una película más contenida en su estructura, pero igualmente intensa en su retrato del duelo, el amor y la pérdida. El dolor no se diluye: se concentra.

Una apuesta que convence también a la Academia
El cambio narrativo no ha perjudicado a Hamnet en su recepción crítica ni industrial. La película ha conseguido ocho nominaciones a los Premios Oscar 2026, entre ellas Mejor película, Mejor directora y Mejor actriz para Buckley.
Además, el filme compite en categorías como Mejor guion adaptado, Mejor diseño de producción, Mejor vestuario y Mejor banda sonora, confirmando que la decisión de abandonar la estructura fragmentada del libro fue, al menos para la Academia, la correcta.
Cuando cambiar es la forma de ser fiel
Hamnet demuestra que ser fiel a un libro no siempre significa copiar su estructura. A veces, la verdadera lealtad está en comprender su espíritu y encontrar la forma más honesta de trasladarlo al cine. Chloé Zhao y Maggie O’Farrell lo entendieron así: menos saltos temporales, más impacto emocional.
Porque en el cine, como en el duelo, avanzar también es una forma de recordar.
Fuente: SensaCine.